DIABOLUS IN MUSICA
Como está cerca la Semana Santa podemos discutir sobre la influencia de la religión en la música y el origen celestial de ésta… Satanás fue el primero en lamentarse, y el primero en hacerlo cantando. El mito dice que Dios enseñó la música a los ángeles, entre ellos a un tal Iblis (diablo), conocido luego como Shaytan (Satanás, el condenado). Cuando éste cayó en desgracia, él y los que le siguieron se aprovecharon de su ciencia musical para tentar a los hombres e inducirlos a pecar. Satanás también tomó la forma de una serpiente de cascabel, cuya cola producía un sonido fascinante. Así esclavizó a Adán y Eva, que desobedecieron a Dios y comieron de la fruta prohibida.
Los instrumentos musicales fueron una invención diabólica, pero aunque condenados por los juristas, podían ser apreciados por la gente de buen corazón, que podían desafiar el poder peligrosamente seductor de la música. Aunque Satanás era la personificación de los más bajos instintos e impulsos, no podía anidar en el alma de la gente que usaba la música para alabar a Dios.
Así que con la Iglesia hemos topado, que siempre, sobre todo en la Edad Media, intentó controlar los recursos musicales utilizados por los compositores de la época, marcando sustancialmente las prohibiciones que serían recogidas en los tratados de composición de los siglos posteriores. La intervención eclesiástica pretendía regular, esencialmente, los giros melódicos que provocaban en el hombre efectos moralmente reprobables. Y el que más efectos inmorales provocaba, el más blasfemo de todos era el tritono, conocido desde entonces como diabolus in musica.

Y esto sucedió en la Edad Media porque en los modos antiguos la escala musical solía comenzar en la, hasta que Guido D’Arezzo redistribuyó la escala en aquella época y puso el do al principio; y el si quedaba como séptima nota, en una posición muy inestable, y a la hora de componer se prescindía del uso de esta nota porque era un sonido que incitaba a la formación del tritono, y para los oídos medievales sonaba muy desajustado. Era un sonido disonante, y éso había que evitarlo a toda costa porque el Diablo se colaba en la música a través de ese intervalo.
Aparte de ser el intervalo musical considerado como la más temible de las disonancias, fue prohibido por contener medio tono más de lo establecido. En vez de responder a la distancia fijada de dos tonos y medio entre una nota y la siguiente, el tritono contenía medio tono en exceso, y podía estar tanto en la escala mayor como en la menor y presentarse en distintos lugares dependiendo de si la escala asciende o desciende. No hace falta que perdáis mucho tiempo en entenderlo ni os pongáis ahora a aprender música, ésto que sigue es un ejemplo de tritono:
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El caso es que los compositores que comenzaron a usar el tritono lo hicieron porque lo consideraban más puro que el intervalo de dos tonos y medio y servía mucho mejor para representar a la Santísima Trinidad, pero al ser un sonido tan extremadamente disonante, se convirtió en el intervalo del propio Diablo, y fue prohibido y maldito por la Iglesia. Y todavía fueron más allá al sugerir que invocaba al Demonio, con lo que la prohibición dio lugar al nacimiento de una gran superstición diabólica asociada a este demoníaco intervalo musical, que prevaleció durante el transcurrir de los siglos.
Ya he dicho que el tritono son tres tonos completos, o lo que también es lo mismo, seis semitonos; y el seis es un número que siempre ha estado asociado con la misteriosa figura del Demonio a través de su número, el 666.
Mirándolo con mente abierta, el Diablo es algo más que esa figura demoníaca del Cristianismo, sino que es también ese Gran Misterio que tendríamos que intentar comprender sin miedo alguno, porque representa la libertad completa. Tanto sicológica como espiritualmente temer al Diablo y rechazar su Gran Misterio es restringir la naturaleza de uno mismo y limitar tu propia libertad. De la misma forma que prohibir el uso del tritono en la música es restringirse uno mismo como músico y limitarse la libertad musical y las posibilidades de expresión. Y por eso no faltaron los compositores que sucumbieron a lo enigmático de su sonoridad y lo acogieron musicalmente a pesar del peligro de ser considerado fuera de la ley, e incluso los compositores de aquella época corrían el riesgo de acabar en la hoguera si los inquisidores sospechaban que habías utilizado el diabolus in musica.
El tritono añade una tensión espiritual y una cualidad misteriosa al sonido que éste no podría tener de otra forma. Como el Diablo, que representa una mitad de la naturaleza humana, el tritono es una mitad de una octava y divide la escala musical en dos partes iguales inversas una de otra. Es el sonido de Saturno, el planeta del Diablo, que conjura el aspecto oculto que cada uno llevamos dentro y la parte más secreta y oscura de nuestra alma, aquella que no puede verse con los ojos… nuestra naturaleza primitiva.
Y el prejuicio dura incluso hasta casi hoy mismo, en que muchos oídos cultivados a la usanza tradicional europea se ofendían ante la aparición del “intervalo del diablo”, y esa es una de las razones por las que la música afroamericana ha sido tantas veces prohibida, rechazada e incluso perseguida.
Los esclavos negros que llegaron a América asimilaron la armonía extranjera a sus formas interpretativas y comenzaron a improvisar cánticos en los campos de algodón sobre un acorde de séptima menor, es decir, un acorde que contenía el diabolus in musica. La evolución de esa música dio lugar al gospel y al blues, en el que aparece de nuevo el demonio en forma de sonido en el intervalo do-fa. Del blues siguió el jazz, el rock y todo el sinfín de variedades siguientes. El Diablo se había metido en la música a través de los negros, y tuvo que pasar mucho tiempo para entender que lo que parecía demoníaco no era sino liberación: la libertad tonal, la “nueva era” del sonido que con sus nuevas formas habría de revolucionar el universo sonoro que ahora tiene un sentido que va más allá del arte para convertirse en verdadero sustento emocional… al menos en mi caso.
En la Edad Media, cuando la gente permanecía ignorante y asustada, escuchar algo como lo que tenéis ahora vosotros en el radioblogin’ que acompaña a este post, les habría hecho sentir una reacción en su cuerpo que indudablemente les hubiese llevado a pensar que era cosa del Diablo. El tritono está presente en todas esas piezas, seguro que te llevarás más de una sorpresa al escucharlas.
Y también estoy seguro de que el Diablo ya está dentro de nosotros muy profundamente porque, aunque no lo sepas, hemos escuchado el intervalo diabolus in musica miles de veces. Aparece una y otra vez en una composición musical que ya forma parte de la historia… una composición demoníaca donde las haya… infecciosa… adictiva. Es ésta:
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Después de pasar algún tiempo en otra discográfica con un par o tres de singles que pasaron desapercibidos y haciendole coros a Wilson Pickett y a Eddie Floyd, volvieron y Berry Gordy las fogueó un poco más acompañando a Mable John antes de hacerles otra audición. En ella vio el potencial de las chicas, pero sobre todo vio que Diana Ross era una futura estrella, y por eso les presentó un contrato.
Y se convirtieron en las primeras cantantes, después de Elvis, en conseguir cinco números 1 seguidos. Después de aquello tuvieron cinco números 1 más, y un álbum también en la cima. Solo los Beatles rivalizaban con ellas en las listas de éxitos americanas. Las Supremes se convirtieron en un símbolo de las aspiraciones del propio Berry Gordy y de todos los que aspiraban a terminar con la segregación y a reconocer a la clase media negra. Berry, con sus clases de Artist Development, había reemplazado el sudor de los artistas de Rhytm and Blues de los 50, por la elegancia, encanto y sofisticación de los refinados y planeados hasta el más mínimo detalle, artistas de la Tamla Motown. Y la Alta Sociedad americana les admiraba cuando Diana Ross se presentaba ante ella:
Las chicas, además de por sus canciones, tenían una reputación más que merecida por las coreografías lujosas y de gran calidad que acompañaban a sus interpretaciones. Pero esa noche algo fue muy mal. Florence estaba borracha, con la peluca torcida, vistiendo un modelito de dos piezas que estaba visiblemente confeccionado para una figura mucho más esbelta que la suya… y para Berry Gordy, que había pasado su vida creando la impoluta imagen de la Motown, aquello era imperdonable.

Su forma tan casera y simple de crear música electrónica se vio reflejada perfectamente en su primer disco, un miniLP que grabaron en el sótano de su amigo (y productor, y manager) Rod Sherwood; más concretamente tras unas mamparas que separaban los pocos muebles de los que éste disponía del rincón en el que estaba la ducha. Nada que unas imaginativas manos no pudiesen convertir ese baño en un estudio de grabación añadiendo unos edredones, acolchando por aquí; y unos micrófonos, registrando por allá. Unos días de diversión, y ya tenían grabada una pequeña colección de “Versos de consuelo, confianza y salvación” que capturaban no tanto la habilidad musical para hacer sentir cosas a los oyentes de la música como los sentimientos de las propias chicas protagonistas, que ahora estaban plenas, inspiradas y felices.
Su nuevo disco, el recién editado “The Bird of Music”, es mucho más experimental e incluso han alquilado cuerdas y metales para algunas canciones y han invitado a algunos amigos a cantar con ellas. Son canciones de pop más directas, algunas más ensoñadoras, otras más épicas, pero con el amor como tema central. Aunque sea tristeza de amor: “Las cosas más deprimentes son las camas vacías y las comidas en soledad / y las mujeres que llegan a la mediana edad con los dedos desnudos”.


Y aunque su gusto a la hora de elegir las canciones que interpreta tiende a ser bastante kitsch y poco inspirado, su gusto como cantante es excepcionalmente puro. Su prístina voz de barítono basculando a tenor es un instrumento impresionante manejado con una gracia y una modestia sorprendentes. Cuando canta evita escrupulosamente los excesos en que caen todos esos intérpretes semiclásicos (pon tú mismo los ejemplos) que emulan a Mario Lanza para hacer que las damas caigan perdidamente rendidas a sus pies.
Es imposible imaginárselo cantando con una banda detrás, ni incluso aventurándose en el soft-rock, en el que las canciones se deshacen de su formalidad para convertirse en algo más personal. Una balada típica de Groban, como podría ser “You Are Loved (Don’t Give Up)”, solo te ofrece una vaga expresión de lo que realmente debería ser una canción sentida.
Tarik
Tony
Y el fiscal dice también que Tarik tenía en su casa libros de la Jihad y que hay más grabaciones en las que se le oye jurar fidelidad a Al Qaeda y Osama Bin Laden, y hablar sobre enrolarse en un campo de entrenamiento terrorista y usar sus conocimientos de artes marciales para entrenar a los militantes de Al Qaeda. Aunque él dice que no es culpable de los cargos, y así opinan también muchos de los músicos que de noche tocaban con él y muchos de los convecinos que desayunaban cada mañana con su pan recién hecho, Tarik se enfrenta a una sentencia de 15 años si es hallado culpable en el juicio que comenzará a celebrarse el día 23 del mes que viene.
Todo el tiempo que pasan compartiendo recuerdos y enseñanzas en la cárcel son una distracción muy importante para Tarik. Durante este corto periodo de tiempo no se siente encerrado. Durante todos estos meses de aislamiento Tarik no ha podido escuchar nada de música, pero él aún la tiene en la mente, y no quiere perderla. Debe ser algo digno de verse lo que ocurre en la sala de esa cárcel: Tony tocando su piano imaginario y Tarik interpretando escalas arriba y abajo de su bajo de mentirijillas, o imitando su sonido con la boca para que Tony lo pille mejor. Es la forma de Tarik de sentirse libre.
La letra en sí tiene un mensaje político que ya molesta a los organizadores porque lo consideran inapropiado para un Festival de estas características, pero lo que les molesta todavía más es que la cante un grupo medio punky, como estos Teapacks, que se tome a cachondeo una cosa como ésta.

En 1.964, el primer single que sacó el grupo con este sello, “Remember (Walking on the sand)” (el de los chillidos de gaviotas), escrito por el productor Shadow Morton, subió hasta el Nº 5 del Billboard. Le sucedió otro single más teatral y exagerado, escrito por el mismo autor del anterior con la ayuda de los famosísimos Jeff Barry y Ellie Greenwich, que ya fue una bomba directa al Nº 1 ese mismo año: “The leader of the pack”.
Mary Weiss, una chica reservada, que guardaba casi todas sus palabras para los estudios de grabación, se vió superada por una situación en la que alrededor del grupo todos se demandaban entre sí por una causa u otra; tantos litigios le resultaban insanos, llegó a odiar la música.
Billy Miller reunió a unos cuantos compositores, incluyendo a su amigo Greg Cartwright, que fue el que terminó escribiendo la mayoría de las canciones, y escogió también a la banda de éste, muy garagera e influenciada por el soul, The Reigning Sound, para que la respaldasen musicalmente. Él mismo y Greg se encargaron también de la producción. Mary solo puso una condición: no quería repetir la experiencia de las Shangri-Las, que más que una banda era una olla a presión donde las decisiones las tomaban los managers, los productores y los ejecutivos discográficos; ahora su manager es su marido Ed, y es quien toma las decisiones junto a ella.














Sin embargo sí que ha tenido algunos problemas legales el otro negocio que montó a raíz del éxito de éste. En el ofrecía justo lo contrario: Que tienes en tu página gente demasiado coñazo, o que escribe cosas idiotas que en realidad no te gustan para la línea de tu página… en suma, que tienes amigos indeseados, pero tú eres un tío demasiado enrollao, o demasiado corto para decirles que se piren… pues


De todas formas su juventud tampoco es que fuese muy espectacular; nació en 1.959 en Berlín, creció en Schöneberg, su padre era carpintero, su madre ama de casa, se aburrió de estudiar y dejó el instituto para pasar a engrosar las listas del paro; cuando la Seguridad Social alemana dejó de pagarle sus vicios se tuvo que poner a currar en un cementerio, después en una fábrica y terminó siendo proyeccionista en un cine; en ese tiempo fue cuando comenzó a tocar en una banda y continuó haciendo algunos trabajos oscuros más mientras se iba iluminando su otra faceta y haciéndose cada vez más famoso como músico.
En aquellos años 70 los días de “paz y amor” se habían acabado, y la Revolución del ’68 había fracasado, el sistema estaba de nuevo vivito y coleando, completamente restablecido, y para un teenager como Blixa tenía mucho atractivo el sistema de guerra de guerrillas cultural de la izquierda más radical. Blixa, como Rio, tuvo buen cuidado de todos modos en no cruzar la fina línea entre protesta violenta y terrorismo, pero siempre estuvo a la sombra de la parte negra de la bandera roja y negra de su país.
Blixa Bargeld nunca había tenido un éxito masivo por sí mismo, pero se aficionó enseguida a ellos una vez que probó sus mieles formando parte de la banda de Nick Cave, cuando éste se asoció a Kylie Minogue para salir disparados hasta el número uno de las listas. Este éxito le abrió a Blixa las puertas de un nuevo mundo: programas de televisión de máxima audiencia, nuevos fans, dinero por un tubo… la banda de Nick tuvo que replantearse muchas cosas porque el éxito casi se los come y los hace desaparecer.