CASO ABIERTO

Para todos aquellos que, como yo, siguen con interés algunas series de televisión.

Seguramente a todos vosotros os sonará el nombre de “Billboard”. Es una de las publicaciones musicales más importantes de los Estados Unidos, y la que sirve de referencia a la hora de establecer las listas de éxitos de los artistas de cualquier género.

Pues hubo un tiempo en que Billboard tenía un serio competidor, la revista “CASH BOX”, que desde julio de 1.942 publicaba semanalmente listas de los más vendedores y populares.

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Julio 1.942. Primer Número 1 en “Cash Box”

Esta revista dejó de publicarse en noviembre de 1.996 para reaparecer diez años después, en julio del año pasado, como revista on-line. Ellos en su página, al igual que nosotros en la nuestra, tienen una declaración de intenciones. Allí, entre otras cosas, se puede leer lo siguiente:

“Una vez que Cash Box se ha restablecido en toda su gloria, nosotros admitiremos anuncios y promoción pagada, pero de ninguna forma este pago servirá para comprar un puesto en las listas”.

Decir esto abiertamente supone aceptar que ésta es una práctica que muchas publicaciones y medios realizan, cosa que ya todos sospechábamos, pero que ningún presunto implicado reconoce porque, si no ilegal, sí que es inmoral.

Y realizar esta clase de prácticas fue lo que hundió a Cash Box.

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Febrero 2.007. Actual Nº 1 en “Cash Box”

Con el tiempo se conoció que durante la década de los 80, para poder detentar un puesto privilegiado en sus prestigiosas listas durante cinco o seis semanas, había que pagar un mínimo de 25.000 dólares, y así lo atestiguó Robert Metzgar, un productor musical que vivó aquello en sus propias carnes.

Y cuando un empleado honrado de la revista, KEVIN HUGHES, un joven idealista de 23 años, quiso terminar con esta situación y sacar a la luz los negocios escondidos… fue asesinado a balazos.

El 9 de marzo de 1.989 Kevin salía de los estudios “Evergreen” de Nashville en compañía de Sammy Sadler, un cantante de country que solía comprar posiciones en los charts sin que sus canciones fuesen radiadas apenas, en dirección a su coche, aparcado al otro lado de la calle. Pero antes de que los dos chicos llegasen a él una figura enmascarada y vestida con ropas oscuras disparó a Sammy en el brazo y el hombro. Kevin echó a correr, pero el asaltante le persiguió, disparándole por la espalda, y dejándole tendido junto a otro de los coches aparcados. Luego se acercó a él y se aseguró de su muerte disparándole a la cabeza, a quemarropa, dos veces más.

Sammy, mientras tanto, pudo refugiarse a duras penas en el edificio más cercano antes de perder el conocimiento. Fue conducido al Hospital en condiciones críticas, pero pudieron salvarle la vida posteriormente.

Los testigos presenciales, tanto los que se encontraban en los coches que circulaban por esa calle, como los que vivían o pasaban por allí, como Willy Nelson y Kris Kristofferson, que también acababan de salir de los mismos estudios de grabación, solo pudieron decirle a la policía que el pistolero se alejó por otro de los callejones. La única pista que dejó tras él fue una gorra de béisbol, en la que podía leerse “WW II Veteran” (“Veterano de la II Guerra Mundial”).

Sin más indicios, ni identificación, ni motivos (se desechó el robo porque el asaltante no tocó ni el coche ni la cartera de Kevin), la investigación quedó bloqueada, y el crimen permaneció oficialmente sin resolver, archivado en una de esas cajas blancas, marcadas con rotulador, que aparecen al principio de todos los capítulos de “Caso Abierto”.

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Pasaron trece años, y en el 2.002 la policía interrogaba a un hombre llamado Steve Daniel, del que se sospechaba que hacía años que compraba y vendía armas de fuego ilegales. En un registro de la casa en la que vivía desde hacía tiempo, los agentes inspeccionaron un pequeño jardín en el que había casquillos de bala, que parecía ser el lugar en el que Daniel probaba las armas que vendía.

La policía recogió casquillos de todas clases, algunos bastante nuevos, otros totalmente mohosos, con pinta de llevar varios años por allí tirados. El examen balístico estableció que algunos de aquellos casquillos eran de la misma arma que los casquillos recuperados de los cuerpos de Kevin y Sammy.

En un posterior interrogatorio, Steve Daniel, entre los nombres de clientes que había tenido en aquella época, dio el de RICHARD D’ANTONIO, que había sido director de la sección de listas de la revista “Cash Box” anteriormente a que el puesto lo ocupase Kevin Hughes. El eslabón estaba claro, ahora había que encontrar a D’Antonio y pedirle explicaciones.

La policía le arrestó en Las Vegas, donde trabajaba como supervisor de juego en un casino, después de dejar atrás hacía años el negocio musical; y encontraron las suficientes evidencias como para trasladarle a Nashville acusado de homicidio en primer grado y asalto con tentativa de homicidio en primer grado.

En la revisión del caso se contactó de nuevo con los testigos presenciales, y algunos mencionaron una extraña forma de correr renqueante que tenía el asesino, que se correspondía con la forma de andar que tenía D’Antonio, debido a las secuelas que le dejó una vieja herida en la espalda. También se comprobó que D’Antonio tenía en 1.989 un gato negro, del que podía proceder el pelo de gato que se encontró en la gorra que se la cayó en la huida.

La coartada que presentó fue que esa noche estaba en casa y no salió. Pero su ex-esposa, con la que aún vivía en aquella época, testificó que su marido no volvió aquella noche a casa hasta las 3 de la mañana, algo que era muy raro en él.

El acusado.

En la reconstrucción de los hechos de aquella noche se estableció que Richard D’Antonio, que había sido jefe de la sección de listas de la revista antes que Kevin, tenía montado un negocio de promoción de discos con su socio Chuck Dixon, un hombre que era ampliamente conocido en todo Nashville por aceptar grandes sumas de dinero a cambio de que sus clientes viesen los nombres que le interesaban en los primeros puestos de las listas de éxitos de todo el país. La conexión entre Chuck Dixon, que murió de cáncer en el 2.001, y el “Cash Box” y sus listas era tan conocida que le apodaban “Chuck Box”. D’Antonio y él manipulaban los datos que recibían de las emisoras de radio, a veces incluso pagándoles a éstas por remitir a las demás revistas informes incluyendo canciones que no habían llegado a radiar. Cuando Kevin Hughes, el nuevo jefe de sección, intentó legitimizar las listas, vieron que el chollo se iba a terminar.

En el juicio que se celebró unos meses después, el testimonio del productor mencionado anteriormente, Robert Meltzgar, también fue definitivo: “Intentaré manejar a Kevin, me dijo Chuck Dixon, y si no puedo manejarlo… ya sabes… habrá que quitarlo de en medio.” Metzgar iba a pagar a Dixon “la mordida” de 15.000 dólares para que uno de sus artistas, el cantante country Micky Jones, entrase en las listas y se mantuviese mucho tiempo en ellas. El pago provenía del bolsillo del propio cantante, quien al enterarse de los rumores de que Hughes quería acabar con este sistema le pidió a Meltzgar que se asegurase primero de que el pago iba a merecer la pena. Cuando éste se dirigía a preguntarle a Dixon… “le ví discutiendo con Kevin. No pude oír lo que decían, pero Dixon estaba intentando darle dinero a Kevin, y éste no lo aceptaba. La discusión se iba haciendo cada vez más violenta…”

Gary Bradshaw era un promotor musical que entró a trabajar en Cash Box tres meses después de la muerte de Kevin. Estaba directamente a las órdenes de Chuck Dixon. Y enseguida se dio cuenta de que las listas de éxito que publicaban no eran legítimas. Una posición en las listas podía comprarse por 1.500 o 2.000 dólares, y un anuncio costaba 750. Y Dixon lo controlaba todo. “La primera vez que me vió, Dixon hizo que sus dos guardaespaldas me cacheasen. En su oficina de “Cash Box” tenía armas de fuego, y él solía llevar un revolver. Cuando se enfadaba con alguien solía decirle que iba a tener el mismo final que Kevin…”

El abogado defensor no lo ve claro.

Y aunque las pruebas contra D’Antonio eran circunstanciales, se demostró el motivo, la adquisición y posesión del arma de fuego de la que provenían los disparos fatales, la oportunidad y su esfuerzo por fabricarse una coartada falsa; y la descripción que dieron del asaltante todos los testigos se acomodaba muy bien a su aspecto físico. Por tanto las evidencias apuntaron claramente a que el crimen se perpetró con el conocimiento de Chuck Dixon, pero la totalidad de las circunstancias decían que el asesino había sido D’Antonio.

Chuck Dixon logró burlar la justicia de los hombres, aunque no la justicia divina; pero el jurado encontró a Richard D’Antonio culpable del asesinato de Kevin Hughes y del intento de asesinato de Sammy Sadler, pero en este caso fue una tentativa en segundo grado, ya que estaba probado que su presa era Kevin, y Sammy solo fue una víctima inesperada que se cruzó en la línea de fuego. Daños colaterales. Fue condenado a cadena perpetua.

“He pasado los últimos 14 años de mi vida mirando por encima del hombro. Siempre supe que el peligro podía salir de cualquier lugar, en cualquier momento. Ya no tengo que hacerlo nunca más. Ya soy libre y puedo seguir con mi vida”.

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DINASTIA

A Juan Diego Fuentes, quien me introdujo en las malas artes del rock

NYD promoEl ver en las calles gaditanas a tantos tíos vestidos de tía aprovechando la licencia carnavalera me ha hecho recordar a una banda cuya imagen va asociada para siempre al lamé y los trajes de loca pero que, más allá de toda su leyenda de perdedores, abrió un extraordinario número de puertas para un montón de artistas y grupos que llegarían después. Con mejor suerte que ellos. O, probablemente, con mejor cabeza… Relajaos porque la historia que sigue va a ser densa y larga, el que avisa no es traidor. Todo un culebrón que se inicia en las calles de la Gran Manzana, hace treinta años, y que termina en nuestros días.

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The New York Dolls (1974) – (There’s gonna be a) Showdown

A inicios de los 70, la escena rockera en Nueva York era casi inexistente, como se puede comprobar en el libro de Gary Valentine, por extraño que pueda parecer hoy. Lejos quedaba la época de The Velvet Underground, mientras que Lou Reed parecia cada vez más alienado respecto de su ciudad, embarcado como estaba en nuevas aventuras y un nuevo disco en Londres, sin que sus aprendices de brujo, como The Modern Lovers, acabasen de generar una propuesta lo suficientemente atractiva. Por otro lado, las bandas que tocaban en bares y que animaban los bailes de gimnasios, como The Brownsville Station no aspiraban a montar una escena o similar. Todo muy deprimente, especialmente comparado con lo que pasaba en San Francisco, Detroit o, especialmente, Londres, desde donde no paraban de llegar propuestas interesantes, la última de ellas el Glam.

Así que el panorama que se encontraban los jóvenes (en su mayor parte hijos de inmigrantes) de Nueva York no es que fuera muy prometedor. En 1970, tres jóvenes de Queens se montaban su propia marchita ensayando instrumentales de blues en un local que se encontraba frente a una clínica de muñecas llamada The New York Dolls Hospital. Johnny Genzale (bajista, de ascendencia italiana) , Sylvain Mizrahi (guitarra, nacido en El Cairo y huído a los USA con su familia durante la crisis del Canal de Suez al ser judíos egipcios) y Billy Murcia (batería, cuya familia llegó desde Colombia) hacían lo que podían para pasarselo bien con sus instrumentos. La marcha de Sylvain en 1971 a Londres, a montar una sucursal para el negocio familiar de ropa, frenó un poco la diversión. Así que Johnny cambió el local de ensayo por Central Park, donde se reunía con algunos amigos para tocar la acústica y pasar el rato.

Una tarde, Johnny se fijó con alarma en que dos tiarrones de los que solían merodear por el parque, tratando con bicis robadas y trapicheo en general, iban lanzados para él. Cuál no sería su sorpresa cuando uno de ellos, el rubio Arthur Kane (de familia irlandesa) le entró pidiendole que fuese a tocar con ellos un rato. En aras de la verdad, lo que movió a Kane y su amigo Rick Rivets, no fue tanto las cualidades musicales de Johnny sino su apariencia, con un pelazo negro rizado que se reconocía a legua. De hecho, en el documental sobre los Stones “Gimme Shelter”, del año 1969, podía distinguirse perfectamente, a hombros de otro espectador, a un jovencísimo Genzale entre el público que veía en directo a Jagger & co.

Una vez en el local de ensayo, Kane reconoció que aquel chico lo hacía bastante bien. Tanto, que se intercambiaron instrumentos, y Kane pasó a ser bajista y Johnny guitarra solista, uniendoseles también Billy Murcia a la batería. Fue entonces cuando Johnny decidió adoptar un sobrenombre, y, tras unos meses como Johnny Volume, se decantó por Johnny Thunders. Quedaba aún un problema, ya que la voz de Johnny solía venirse abajo tras un par de canciones. Así que ficharon a la voz y armónica a David Johansen, quien por entonces llevaba la luz y el sonido en una compañía de teatro. El último cambio sería la salida de Rick Rivets, el amigo de Kane, y el regreso desde Londres del guitarrista original del grupo, quien había adoptado el sobrenombre de Sylvain Sylvain. Para el nombre recordaron aquella clínica de muñecas que había frente a su primer local de ensayo, y se dieron a conocer como THE NEW YORK DOLLS, la banda que introdujo la teoría del caos en el mundo del rock’n’roll. Ellos fueron las mariposas del Bowery que alteraron irrevocablemente el curso del rock.

New York Dolls 1973 street
Marcando paquete. De izq a dcha: Jerry Nolan, Johnny Thunders, David Johansen, Arthur Kane y Sylvain

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The New York Dolls (1973) – Trash

Desde su debut, en las navidades del 71, los NYD empezaron a jugar con el glam y el glitter, recurriendo a lápices de labios, colorete, pelucas y taconazos para su imagen de fábrica, ángeles sucios con caras pintadas, aunque ninguno de ellos pertenecía a la escena gay. El que más lejos llevó aquello fue, paradójicamente, Arthur Kane, con su imposible metro noventa y su melena rubia, quien solía enfundarse un tutú de bailarina y mallas rosas para las actuaciones. Musicalmente, dos influencias iban a marcar su repertorio: los primeros Stones y los grupos de chicas (Stilletos, Shangri-Las, Ronettes…). Otra cosa es que sus directos funcionasen, ya que usualmente los chicos solían expandir el concepto de politoxicomanía en cada concierto, con los resultados inevitables. No importaba: en 1973 la revista “Creem” les nominó como mejor y peor banda del año al mismo tiempo, y las muñecas no tardaron en captar la atención de toda la Fábrica Warhol con su cortejo, integrandose con semejante troupe y participando en sus legendarios partis.

En uno de las cuales encontró la muerte, en circunstancias absurdas, Billy Murcia: una groupie le pasó unas pastillas de Mandrax, Billy se desvaneció en la fiesta y algunos parroquianos intentaron despertarle metiendole en una bañera de agua fria mientras le vaciaban café frío garganta dentro. Fuese lo que fuese, el veredicto del forense dictaminó muerte por ahogamiento. Y no se le encontraron drogas dentro. Esto ocurrió la vispera de lo que iba a ser su primer contrato discográfico, que se fue al garete. Seguirían sin contrato un año y pico más, dado que las casas de discos huían espantados ante semejante ralea de travestíos endrogaos. No tardaron tanto en dar con un nuevo batería: Jerry Nolan compartía las mismas credenciales callejeras que el resto de la banda, aunque lo del rollo travestón no le hacía nada de gracia. Y no había pillado unas baquetas en su vida, aunque se puso a tono con unos cuantos ensayos.

NYD  closet

Finalmente, cuando Mercury se animó a grabarles su primer disco, les puso a Todd Rundgren como productor, quien, conforme a la leyenda, acabó aburrido de aquella panda de drogadizos y le dejó todo el trabajo al ingeniero de sonido, Jack Douglas, quien poco después huiría a refugiarse haciendo discos para The Carpenters. Como debut, el disco, plagado de riffs mangados directamente a Chuck Berry a través de The Rolling Stones, resultaba tan vital como la propia banda, aunque lo más impactante resultó ser la propia portada. La banda se hartó de los fotógrafos de sesión que Mercury les enviaba y se hicieron ellos mismos su propia portada. A Arthur Kane, sin ir más lejos, aquella foto le costó el que su padre dejase de hablarle para siempre.

NYD cover
The New York Dolls, de izqda a dcha: Kane, Sylvain, Johansen, Thunders y Nolan

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The New York Dolls (1973) – Private World

Al margen de su música, las muñecas se habían convertido ya en todo un referente para la comunidad musical, especialmente en cuestión de imagen. Así, por ejemplo, no era raro ver en sus conciertos a David Bowie tomando notas para sus conciertos de Ziggy, y quien incluso trató de producirles el primer disco, hasta que una noche de parranda con ellos le convenció de que sería mejor para su salud regresar a Londres. Por otra parte, Wicked Lester, una banda de country rock que tenía su ensayo en el mismo complejo de locales que los Dolls, tras echarles una ojeada, mandaron los denim a tomar viento, se enfundaron en cuero, pintarrajearon sus caretos y se cambiaron el nombre a Kiss. Igual de significativo es el hecho de que uno de los managers de los Dolls llevase a sus conciertos al imberbe cantante de una banda de Boston que tenía bajo su tutela, para que no perdiese detalle y aprendiese de Johansen. Aquella banda pasaría a llamarse Aerosmith poco después y el detallito del pañuelo en el micro (una invención de David) aún persiste en sus conciertos. Ah, también le quitó la novia a David.

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The New York Dolls (1973) – Jet Boy

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Lamentablemente, el público de América aún no estaba listo para aquella pandilla de degenerados. Todo ello unido al hecho de que la banda se confesaba incapaz de dar un solo concierto sin estar intoxicados hasta las cejas y más allá, acabó con la carrera de la banda antes de despegar. Siempre les quedaba Europa donde, al menos, eran tratados como estrellas, aunque sus conciertos eran igual de desastrosos. Lo cual no evitó que su aparición televisiva en Inglaterra, primera escala de su tour europeo, fuese un completo revulsivo para un montón de jóvenes aburridos de la vida. Algunos de ellos, como Joe Strummer, Mick Jones o Steven Morrisey, demostraron con el tiempo haber aprendido la lección. El romance con el viejo continente, no obstante, llegó a su fin cuando, nada más desembarcar en el aeropuerto de Orly (Paris), Johnny vomitó (aaaa-aaaa-aaaa-arghhhh) encima de los fotógrafos que le esperaban. Operación abortada.

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The New York Dolls (1974) – Puss’n’Boots

En 1974 les llegó el momento del temido segundo disco. Como suele ser típico, mientras tuvieron años para trabajarse el primero, el siguiente tuvo que ser cocinado en pocos días, cuando apenas tenían temas propios. El resultado, proféticamente llamado “Too much too Soon” (algo así como “Demasiado en tan poco tiempo”) fue una decepción para todo el mundo, seguidores incluídos.

Quemados los últimos cartuchos, no había mucho sitio a donde correr. Johnny se había convertido, de facto, en un yonkie, mientras que Kane y Johansen tenían sus más y sus menos con el alcohol. Curioso que justamente entonces un montón de chavales jovenes decidieran imitarles y montar sus propios grupos: Ramones, Blondie, Television, Patti Smith…Nueva York por fin tenía una escena musical, pero las Muñecas de Nueva York, quienes habían tirado del carro cuando no había nadie más, ya no eran parte de ella.

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The New York Dolls (1974) – Who are The Mystery Girls?

Red Leather

La última esperanza vendría, curiosamente, otra vez desde Inglaterra, donde el dueño de una boutique de moda, Malcolm McLaren, los llevó hasta Londres y les atavió de pies a cabeza en cuero rojo,con alguna que otra hoz y martillo de por medio, para promocionar su nueva colección, Red Patent Leather. Luego se convirtió en su manager y les montó una nueva gira por los USA. Con poco sentido común, ya que decidió rehuir los bujíos de New York tipo CBGB, demasiado cutres para su gusto, y en su lugar se los llevó a Florida, donde la reacción del público fue la esperada. Ya no sólo eran un puñado de degenerados travestidos y drogados. Ahora eran, además, comunistas vestidos en cuero rojo. De ahí al talego o, peor aún, al linchamiento, sólo había un paso. En marzo de 1975, tras escapar por patas de Florida y pelearse entre ellos, los Dolls habían pasado a la historia.

Mientras Johnny montaba una nueva banda con Jerry Nolan (The Heartbreakers), Johansen y Sylvain sacaron tres discos juntos, pero sin atreverse a usar el nombre de The New York Dolls en vano. Sylvain fue invitado por McLaren a olvidar a David y convertirse en el guitarrista de un nuevo grupo que estaba montando en Inglaterra, aunque declinó la oferta al ver la cara de garrulos que tenían aquellos chavales. A los pocos días, McLaren por fin logró el objetivo esperado al escandalizar a Inglaterra con The Sex Pistols, una banda que calcaba a los Dolls en más de un aspecto. El resto de los grupos que capitalizó aquella andanada punk del 76-77 compartía una común adoración por las Muñecas de NY (la forma de tocar el bajo de Sid Vicious, el primer sencillo de The Damned, las partes vocales de Mick Jones…) aunque éstas no se beneficiaron de nada. De hecho, hasta que murió Johnny Thunders y su hermana comenzó a interesarse por los asuntos legales, cláusulas de olvidados contratos, royalties, reediciones discográficas, derechos de imagen… las Muñecas no habían recibido nunca ni un solo dólar que viniese de su legado. En los años siguientes, sólo Johansen, bajo el seudónimo de Buster Poindexter, destacaría levemente, haciendo sus pinitos en el cine y sacando algún disco apto para todo tipo de juergas.

Kane, 2003

¿Y Arthur Kane? Se hundiría en la oscuridad durante casi treinta años, una vez desistido de perseguir el sueño de convertirse en una estrella del rock respetada por sus semejantes, no sin haber antes pasado por un montón de grupos sin pena ni gloria. En este período vería como fallecieron sus amigos Johnny Thunders (en un hotel de Nueva Orleans en 1991, solo y desatendido, enfermo de leucemia y presumiblemente envenenado con estricnina) y Jerry Nolan (1992, debido a una neumonía fatal complicada con meningitis), e incluso él mismo pudo haberlo hecho de prosperar el intento de suicidio que cometió en 1.989 saltando al vacío desde una ventana, para salir del paso con las rodillas hechas polvo, o si el tipo que lo asaltó unos años después le hubiese machacado un poco más con su bate de beisbol hasta darlo por muerto y dejarlo tirado en la calle; de aquello también escapó Arthur con sólo una placa de metal en su cabeza tras casi un año de hospital. Por aquel entonces Kane se había establecido en Los Angeles y convertido al mormonismo. Los hijos de Mormón le habían buscado un trabajo en su famoso Archivo Histórico, donde Arthur trabajó con miles de árboles geneaológicos, llegando incluso a reconstruir el de aquel chico de Londres que tanto le admiraba, y que acabó tan mal, Sid Vicious. Y así hubiera acabado sus días, yendo cada día al trabajo en el bus y recordando su pasado de rock star, como describe el film “New York Doll”

…de no ser porque uno de aquellos jovenes ingleses que se enamoraron de la banda en su aparición televisiva en la BBC en 1973, Morissey, tenía entre sus manos la organización del famoso festival musical londinense Meltdown, con bastantes medios a su disposición, por lo que no dudó en llamar a Sylvain y Johansen (quienes no se hablaban desde hacía más de diez años) para que reformasen los Dolls y tocasen en Meltdown 2004. Estos se acordaron de su amigo Kane, quien se vió tremendamente sorprendido por la noticia. Después de todo, había estado fuera de la música treinta años, y ni siquiera en sus mejores tiempos fue un bajista fiable. Echandole valor, Arthur decidió que aquella era la ocasión de su vida y acompañó a sus amigos en lo que fue, a todos los efectos, la canonización de aquella banda de Nueva York que había sido pionera para tantos otros arriba mencionados pero que tan poco reconocimiento había tenido. Los aplausos y las críticas de aquella noche en el Royal Albert Hall debieron sonarles a gloria después de tantos años.

Kane and Sylvain, live 2004

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The New York Dolls, directo Londres Meltdown 2004 – Looking for a kiss

Aquella fue la gran noche de Kane. David y Sylvain se le acercaron para abrazarle y besarle en más de una ocasión entre canción y canción, como si fuera él precisamente el hijo pródigo recien llegado al rebaño. Todo parecía listo para la reaparición, al fin y con todos los honores, de The New York Dolls. Al dia siguiente del concierto, Arthur regresó a Los Angeles a un chequeo médico, sintiendose cansado. El diagnóstico fue contundente: leucemia. Arthur falleció dos horas después de recibir los resultados. Se hicieron planes para que fuese enterrado en el mismo cementerio en que estaban Johnny Thunders y Jerry Nolan, pero hasta éso le salió mal y fue incinerado en Los Angeles. A pesar de todo, muchos de los obituarios que le dedicaron mantenían que Arthur había fallecido con una sonrisa en su cara, su más ferviente deseo, volver a tocar con los New York Dolls encima de un escenario, se había hecho por fin realidad.

David y Arthur, el último adios

A estas alturas, asistir a funerales en honor de sus compañeros empieza a ser una rutina para los dos supervivientes quienes, lejos de terminar la historia, siguieron de gira durante el 2005 para sorprender a propios y extraños con un disco más que digno en el 2006, titulado “Un día nos agradará recordar incluso ésto” producido, quién iba a decirlo, por aquel ingeniero que tuvo que soportar sus excesos treinta y tres años antes en el estudio, Jack Douglas. Una historia, en todo caso, a la que nadie se atreve a poner punto final. Aunque, como decía Nick Kent, lo mejor es olvidarnos del futuro y recordarles tal y como eran en 1973, una de las bandas de rock más vacilonas del mundo cuya magia en una buena noche apenas podía ser capturada en disco. Y que fueron capaces de alterar la órbita del rock para siempre.

The NYD 2006

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The New York Dolls, 2006 – Dance like a monkey

APPLES IN STEREO

Pocas veces le surge a uno la idea para escribir algo de forma tan fácil como me ha ocurrido a mí esta vez. Si os fijais, las últimas palabras escritas en el post anterior son justo las que le dan título a éste, y nada más ponerlas el otro día me acordé de una noticia que había leído hacía poco y que guardaba en el rincón de la memoria donde se amontonan las cosas que alguna vez merecen ser comentadas.

Un largo y tortuoso camino como aquel sobre el que los Beatles cantaron en su “Let it be” ha llegado hasta su final, el de la disputa por su logo de Apple.

Apple Incorporated, los que comercializaron el iPod, y Apple Corporation, los guardianes de los intereses musicales de los Beatles, anunciaron hace unos días que había concluido la disputa que mantenían sobre el nombre de la compañía tecnológica y el uso de una manzana en su logotipo.

Con el nuevo arreglo al que han llegado, ahora Apple Inc. posee todas las marcas registradas relacionadas con “Apple”, y dará permiso para que Apple Corp., la compañía londinense fundada por los Beatles en los años 60, pueda usar algunas de estas marcas de fábrica.

El acuerdo ha despertado los cotilleos inmediatos sobre la música de los Beatles, que hasta ahora no está disponible en ningún servicio musical digital legítimo, y que ahora se especula con que muy pronto se pueda conceder la licencia para poder descargarla desde Apple iTunes. Nadie de ninguna de las dos compañías confirma ni desmiente ésto, pero parece que las dos partes estarían felices si se llevase a cabo el negocio, sobre todo Steven Jobs, el director ejecutivo de Apple Inc. que, a pesar de todos los chocazos que se ha dado contra la otra Apple, es un reconocido beatlemaníaco.

Este nuevo acuerdo deja sin validez el que mantenían desde 1991, cuando Apple Inc., que representa los derechos de Paul McCartney, Ringo Starr, los herederos de George Harrison, y Yoko Ono (como viuda de Lennon), prohibió que la compañía de ordenadores usara el logo de la manzana para negocios musicales. Ya sabeis que los logos de las dos compañías son unas manzanas, aunque la de una de ellas tiene la señal de un bocado.

Ese acuerdo que mantenían hizo que en el año 2.003 se produjese un gran encontronazo entre ambas compañías, cuando Apple Computer (que entonces se llamaba así, antes de quitarse el apellido de Computer hace un mes y pico), comenzó a firmar contratos con sellos discográficos para distribuir su música en internet a través de iTunes. Se dirigieron también a la Apple británica con la esperanza de poder distribuir también la música de los Beatles, que no solo no se lo concedió sino que además la acusó de infringir el acuerdo de 1.991 porque con este servicio de iTunes, Apple había entrado de lleno en el negocio musical.

Los litigios que siguieron a esa demanda fueron largos, y en mayo del pasado año un juez le dio la razón a Apple Computer diciendo que el uso que esta compañía estaba haciendo del logotipo de la manzana era adecuado y razonable. Pero Apple Corp. no se conformó y presentó una apelación que se ha cerrado con el acuerdo que han alcanzado ahora.

En vista de todo esto parece que el siguiente paso lógico sea que muy pronto puedan descargarse los discos de los Beatles a través de iTunes, porque hasta ahora solo podíamos disfrutar de la música de los Beatles en nuestro iPod si habíamos transferido las canciones desde un CD, o las habíamos bajado de internet si alguien había hecho ésto antes por nosotros, claro está.

De todas formas nada es seguro ni nadie quiere asegurar nada, aunque quizás sí que podría ser una buena pista el hecho de que Steven Jobs, cuando el mes pasado presentó el Apple iPhone, para demostrar las maravillas musicales que el cacharrito es capaz de hacer, desplegó las portadas de los discos de los Beatles, mientras deleitaba a la audiencia con la canción “Lovely Rita”.

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The Beatles – “Lovely Rita”

Pero repito que nada hay seguro, porque también aquí tendrá mucho que decir la EMI, que en realidad es con quien Apple Inc. tiene que negociar sobre la música de los de Liverpool, ya que es la dueña de los derechos de las grabaciones del grupo, y claro está, las ventas digitales de las canciones de los Beatles pueden ser un negocio enormemente lucrativo del que hay que tener todos los cabos atados y bien atados. Y es que aunque nosotros (y tú también, no creas que no te tenemos calado) nos descarguemos las canciones de toda clase de blogs y pirtupírs sin soltar un céntimo, la gente que no es tan indeseable se gasta sus pelas en las web-sites legales de descarga, de la que iTunes es la más importante de todas con un número de descargas superior a los dos billones (con b), lo que supone una cuota de mercado del 70 por ciento.

Y como la gente importante siempre lleva entre manos líos importantes, la Apple Inc., a pesar del acuerdo con la Apple Corp., tiene abiertos otros frentes. Por ejemplo la batalla de marcas registradas con Cisco Systems por el uso del nombre de iPhone, que dura ya varios años. Y el caso es que Cisco quiere llegar a un acuerdo, pero ya habéis comprobado que los de la manzanita son cabezones. Todo viene porque Cisco Systems mantiene desde hace mucho tiempo un servicio telefónico que usa internet para transmitir llamadas, y que se llama iPhone, cosa que los de Apple no han tenido en cuenta porque como su nuevo lanzamiento es una mezcla de iPod y cellphone (teléfono móvil en inglés, celular en spanglish) les pareció una gran idea mezclar sus nombres y dar lugar al iPhone.

Y como la gente importante siempre tiene enemigos importantes, ahora la Apple también le está buscando las cosquillas a Microsoft. El problema es que el software musical de iTunes tiene problemas de compatibilidad con el nuevo sistema operativo Windows Vista que está recién comercializado, por lo que Apple le está diciendo a sus usuarios que no cambien sus ordenadores al nuevo sistema hasta que ellos sean capaces en unos meses de sacar una nueva versión de iTunes convenientemente actualizada. Por supuesto, Bill Gates ha mandado reunir a todo su gabinete jurídico para “evacuar consultas”.

¿Recordais como se hizo rico Forrest Gump…? Por cierto, ¿creeis que Apple ofrecerá algún día descargas de películas de la misma forma que ahora ofrece descargas musicales a través de sus tiendas de iTunes?

¡QUE HIJOPUTA ES EL MUNDO!

Si alguien tuvo alguna vez el derecho de escribir una canción con un título como el de este post (“What a bastard the world is”, más o menos), esa fue YOKO ONO.

Su trabajo siempre ha sido rechazado considerándolo como poco más que discos caprichosos y vanidosos; su forma de cantar, que no tiene parecido alguno con las maravillosas voces que han servido de vehículo para todos los estilos derivados del blues y del folk que han existido durante su época, ha sido descrita normalmente como “chillidos”; la base musical sobre la que su voz se ha asentado tampoco ha sido menos inquietante, como todos los oídos que aún andan recuperándose de la escucha de sus sorprendentes “Why” y “Why not” pueden atestiguar. Y no solo musicalmente, también Ono será siempre “la que tuvo la culpa de todo” en el rompimiento del “más grande grupo de la historia”.

Yoko Ono hablaba de forma enigmática, sus canciones sonaban como si las aullase dentro de un armario y era una chica mala que posó desnuda con Lennon para la portada de “Two Virgins”… pero fue pionera en abrazar nuevas posibilidades y libertades, fue anti-racismo, anti-guerras, pro-arte, conceptualmente orientada y sexualmente liberada.

Después de cuatro décadas de ser la viuda más infame de la historia del rock, ahora por fin vuelve a los periódicos y revistas por las razones correctas, por ser una genuina innovadora y provocadora del (post) rock.

Y lo ha hecho de la mano de un montón de sus más famosos fans, que han remezclado sus canciones para completar dos fastuosos discos. El segundo de ellos tendremos que esperar hasta final de año para escucharlo, pero el primero está ya a vuestra disposición, y en su portada se lee toda una declaración de intenciones: “Sí, soy una bruja… ¿pasa algo?”.

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“Witch Shocktronica Intro” remixed by Hank Shocklee

“YES, I’M A WITCH” es un título que no necesita más explicaciones y que no repite las mismas viejas equivocaciones; esta vez los gestos de desafío no eclipsan el mensaje real. El pasado se mezcla con el presente sin rechinar. Dieciséis inconformistas musicales han sido invitados a regrabar piezas del antiguo catálogo de Yoko Ono, con la condición de que trabajasen respetando sus partes vocales. Luego la discográfica presentó los resultados a Yoko y le pidió su aprobación. No solo la tuvo, sino que Yoko quedó impresionada.

Todas y cada una de las cosas que han hecho aquí sus colaboradores es afín al talento, energía e ingenuidad de la propia Yoko, no hay duda de que todo en este disco existe con arreglo al universo de ella. No es solo su voz, sino también su visión la que lo guía todo. El tiempo ha tratado bien el trabajo de Yoko; para los que comienzan ahora a conocerla, esa voz, que una vez fue comparada a unas uñas arañando una pizarra, todavía sobresalta, y eso es porque está al margen de las modas, es ultramoderna, gracias a la ausencia de clichés roqueros, blueseros o folkistas. Para alguien que necesite una comparación, podríamos decir que es como la siguiente vuelta de tuerca sobre Joanna Newson, de la que hablamos aquí no hace mucho, pero donde el genio de ésta suena como de andar por casa, las emisiones de Yoko son sensuales y… como las define Hank Shocklee (de los Public Enemy) en sus dos colaboraciones del disco… shocktrónicas.

El cometido de las remezclas clásicas es matar las partes vocales y realzar el todo musical, y así ha sido desde que el ingeniero de sonido jamaicano Byron Smith olvidó subir el potenciómetro de la pista donde estaba la parte vocal de la canción “On the beach” de los Paragons, inventando así el “dub”. Pero “Yes, I’m a witch” está remezclado justo al contrario, parte desde la voz y mata el acompañamiento musical original. Escucha por ejemplo lo que los Flaming Lips han hecho con “Cambridge 1969”, el épico maratón de gritos que Yoko grabó en directo frente a una audiencia de estudiantes de Cambridge:

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“Cambridge 1969 – 2007” remixed by Flaming Lips

“Huuummm… esto es un pieza llamada Cambridge 1969…” comienza igual que lo hace el original de Yoko Ono. Pero ahí terminan todas las similitudes. El breve chirrido sacado de un acople del “Day tripper” que hace más de 37 años sirvió para dar la salida a una cacofonía free-form de veintitantos minutos ha sido sustituida por una exasperante base rítmica de batería como las que Frank Zappa usaba para llevar fuera de los límites de lo sano a sus oyentes, y luego el enloquecedor grito primitivo de Yoko se ve reducido a un parloteo de fondo porque prima un atonal saxo que le da a toda la pieza una semejanza a las “melodías” de Ornette Coleman.

En una primera escucha, todos los que no están muy familiarizados con las canciones de Yoko Ono pueden pensar que todas las demás que hay en este disco han sido rehechas de una forma similar, pero el “Kiss kiss kiss” de los Peaches, o el “Toyboat” de Anthony & The Johnsons, o el “No one can see me like you do” de los Apples in Stereo tienen, como casi todos los demás, la grandeza y el encanto que había en los originales de Yoko. Con esto no quiero desmerecer el trabajo de los remezcladores, ya que todos y cada uno de ellos añaden profundidad, dinamismo y un agudo filo contemporáneo en sus mezclas, pero lo que hacen es confirmar los caminos sónicos en los que ella fue la pionera.

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“Kiss Kiss Kiss” remixed by Peaches

Ella fue la que puso la semilla de la que ha germinado este disco ecléctico, divertido y educativo… parece obvio entonces que Yoko sí que ha estado haciendo algo bueno durante todos estos años de desinformación, confusión y controversia.

¿Y si le damos la vuelta a la tortilla y decimos aquí que en lugar de ser una oportunista que se colgó de una ascendente estrella del rock para ir a su estela, lo peor que a Yoko pudo pasarle en su vida fue enamorarse de un Beatle…?

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“Toy boat” remixed by Antony & The Johnsons and Hahn Rowe

Yoko Ono (“Hija del Océano”) nació en 1.933 y fue la tercera de tres hijos que crecieron entre sirvientes obedientes, ya que su padre era un importante banquero internacional, siempre fuera, y su madre era una señora elegante y distante que no estaba por la labor. La familia se trasladó a New York cuando Yoko tenía poco más de dos años, pero la madre volvió con los niños cuando Japón invadió China, temiendo el sentimiento antijaponés que comenzaban a tener los americanos. Poco después volvieron a San Francisco todos, pero cuando Yoko tenía 10 años y la guerra casi era un hecho, volvieron a Tokio. Como la niña demostró ser imaginativa y original, su padre, que era un amante de la música, la rodeó de profesores que le proporcionaron una buena formación como compositora: ópera alemana e italiana, piano clásico… al ver “The telephone”, de Menotti, Yoko se dio cuenta de que se puede crear una ópera enteramente moderna, increíblemente fascinante, y sin necesidad de ser en italiano, pero con el tiempo su padre fue también el primer defraudado con la forma en que su hija invirtió sus conocimientos musicales.

Con 19 años empezó a rebelarse contra lo que ella llamaba “la pseudo-sofisticada burguesía” japonesa, y comenzó a estudiar filosofía y a envolverse en la atmósfera de radicalismo del pensamiento político japonés de la post guerra, relacionándose especialmente con los intelectuales de izquierda y los seguidores del existencialismo de Heidegger y Sartre. Cuando se tuvo que trasladar con su familia de nuevo a New York estudió allí poesía y composición en una escuela de artes liberales, de la que salió para fugarse con su amante, el pianista Ichiyanagi Toshi, con quien se casó para divorciarse seis años después.

A través de Toshi, Yoko Ono conoció a John Cage y a otros compositores y artistas de vanguardia, dadaístas y librepensadores con los que comenzó su carrera artística: poemas, pinturas, performances, arte conceptual de inspiración Zen que buscaba estimular al espectador para obtener de él cualquier clase de respuesta mental. Formó parte de la secta artística que se llamó “Fluxus”, con la que se ganó una reputación como artista creativa conceptual. Se casó entonces con el productor Tony Cox, y tuvo a su hija Kyoko. Yoko también fue una adelantada a su tiempo como mujer casada que se dedica a su trabajo mientras su marido se queda cuidando a la niña. Se trasladaron a Inglaterra y llegaron los experimentos sobre improvisación musical y películas como “Bottoms”, en la que se mostraban 365 culos desnudos de la flor y nata del “Swinging London”, con comentarios de los participantes; interpretaciones como “Cut Piece”, en la que la audiencia iba cortándole sus ropas con unas tijeras mientras ella permanecía impasiblemente sentada; o la publicación del libro “Grapefuit”, un pequeño volumen de ideas conceptuales publicado en una edición limitada para los USA y Japón.

En 1.966 John Lennon asistió a una exhibición en Londres del trabajo de Yoko, donde apreció el positivismo de un “Sí” sobre el peldaño de una escalera, y el descaro de un stand donde se vendía una manzana por 200 libras (unas 50.000 pesetas de aquella época), y reconoció un espíritu gemelo al suyo en aquella chica, a la que hizo su compañera en el arte y en la vida.

En mayo del 68 Tony Kox y Kyoko estaban de viaje en Francia, y Cynthia Lennon estaba de vacaciones. Yoko fue a casa de John y éste la invitó a subir a su estudio para grabar unas cintas experimentales (que con el tiempo se convirtieron en “Two Virgins”). La medianoche les sorprendió arriba, pero el amanecer, no. Cuando Cynthia llegó por la mañana y vió por allí a aquella japonesa vestida apenas con un escueto pijama de John, se hizo evidente lo que había ocurrido. Lo siguiente fueron dos divorcios en las vidas de John y Yoko y los capítulos que están en la mente de todos vosotros.

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“Nadie me mira como lo haces tú” remixed by Apples in Stereo

EL RAP DE LA CÁRCEL

En el mundo del hip-hop pocos ejecutivos musicales han tenido tanta influencia como DJ DRAMA. Sus recopilaciones “Gangsta Grillz” han ayudado a definir la explosión del Suthern Rap de esta década y ha sido fundamental en las carreras de rappers como Young Jeezy y Lil Wayne. Apareció también en la portada de la revista de hip-hop “XXL” con su amigo y compañero en el negocio T.I., el rapero más vendedor del año pasado. Y a final de año le propusieron hacer su debut en Atlantic Records con “Gangsta Grillz: The Album”. Un buen año.

Y ahora, DJ Drama es otro símbolo del alboroto y la confusión de la industria musical.

DJ Drama fue arrestado hace unos días con Don Cannon, uno de sus protegidos. La policía, trabajando con la RIAA (Recording Industry Association of America, la Sociedad de Autores de los USA), irrumpió en su oficina de Atlanta. Esta sociedad de autores no hace distinción entre CDs piratas y recopilaciones sin pagar las licencias, como las que Drama era conocido por realizar. Así que la policía confiscó 81.000 discos, cuatro vehículos, aparatos de grabación y “otras posesiones que son producto claramente de una actividad ilegal”.

DJ Drama (que se llama realmente Tyree Simons) y Don Cannon fueron acusados de un delito mayor por violar la ley de la Organización contra la Corrupción Derivada del Crimen Organizado (ya sabeis, la RICO), y les puso una fianza para no meterlos en la cárcel (por ahora) de 100.000 dólares.

Las recopilaciones producidas por DJ Drama y sus protegidos son conocidas como “mixtapes”, aunque aparecen en CDs y no en cassettes. Las mixtapes se han convertido en una parte importante del mundo del hip-hop porque a menudo son la única forma que tienen los aficionados de mantenerse al día en un género que crece más rápidamente de lo que los discos legales pueden abarcar. En una mixtape se pueden escuchar remezclas inéditas, adelantos de próximos discos oficiales, piezas de amateurs de estilos muy libres y al margen de lo establecido, e incluso cosas de escasa calidad que nunca llegaran a ser editadas comercialmente.

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DJ Drama & Young Jeezy – “Say it” (ft. Christina Milian)

Así que las mixtapes, por definición, no están reguladas: los DJ’s no piden permisos a las compañías discográficas, y éstas tradicionalmente miran para otro lado cuando no, a veces, las financian directamente para usarlas como herramientas de promoción. Y los raperos son lo suficientemente hábiles también usándolas para promocionarse a sí mismos. Un claro ejemplo fue 50 Cent, cuya carrera tiene mucho que agradecer a las mixtapes. En fin, que ningún rapper serio puede permitirse el lujo de estar ausente de este mercado durante mucho tiempo.

En cuanto las mixtapes evolucionaron desde algo casero que se vendía de mano en mano o en los mercadillos de la esquina, a ser piedra angular de la industria del hip-hop, las discográficas se pusieron manos a la obra a ver como podían conseguir beneficios en forma de dólares. DJ’s como DJ Clue o DJ Kay Slay y otros más han editado recopilaciones en compañías discográficas llenas de temas que respetan los derechos de copyright, pero no es fácil convertir la mixtape en algo que se pueda vender legalmente, porque parte de la diversión es escuchar a unos raperos rehaciendo las rimas de otros y a los otros respondiendo a las pullas y los sarcasmos de los unos. Una mixtape grande y potente refleja el caos controlado que florece en el hip-hop.

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DJ Drama & Lil Wayne – “Dedication”

Las mixtapes de DJ Drama normalmente son así de buenas. Él había convertido “Gangsta Grillz” en un nombre de prestigio. Cada una de las recopilaciones es un disco muy cuidado, lleno de temas exclusivos, y dedicados a un solo rapper, que es presentado así en sociedad. Y la mayoría de los raperos se sienten orgullosos de ser considerados lo suficientemente buenos como para una mixtape de “Gangsta Grillz”. En “Dedication”, la primera de las dos excelentes mixtapes dedicadas a Lil Wayne, éste anunciaba que desde ese punto de partida iba a hacer historia, y los que entienden de ésto dicen que la verdad es que esa recopilación hace resaltar más a Lil que cualquiera de sus discos oficiales y “Dedication” contribuyó a lanzar su carrera. Cuando algunos temas inéditos de T.I. aparecieron en internet, éste formó equipo con DJ Drama para hacer un ataque preventivo, y juntos editaron la mixtape “The Leak”.

Y a medida que las mixtapes se han ido haciendo más populares también se han ido haciendo mucho más fáciles de comprar, a pesar de esa declaración oficialmente impuesta de “solo para uso promocional” que deben llevar todas impresas en sus carátulas. Proliferan las webs especializadas en venderlas, a las que han seguido las grandes tiendas de discos y las tiendas on-line. Es curiosa la situación de DJ Drama en el calabozo y docenas de sus recopilaciones sin licencia disponibles abiertamente en iTunes.

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DJ Drama & T.I. – “Drug related” (Del “The Leak”)

Ya se habían producido líos con las mixtapes antes; en el 2.005 cinco empleados de “Mondo Kim”, en el East Village de New York, fueron encarcelados después de que las autoridades descubriesen que en su tienda se estaban vendiendo mixtapes sin licencias. Pero el arresto de una figura tan prominente como DJ Drama no tiene precedentes. Las compañías de discos normalmente disfrazan la lucha contra la piratería como una lucha por los derechos de los artistas, pero este caso complica muchísimo ese argumento, porque la mayoría de las mixtapes de DJ Drama se hicieron con la entusiasta aprobación de los propios artistas.

Y también parece claro que en la actualidad las mixtapes pueden reforzar las ventas de un artista. El último disco de Lil Wayne, por ejemplo, “Tha Carter II” vendió más de un millón de copias aunque no tenía ninguna canción con el suficiente gancho como para ser un single de éxito que entrase en las listas y atrajese al personal consumidor. En esas condiciones eso es un logro impresionante y muy difícil de imaginar si no hubiese contado con la ayuda de “un amiguete pirata”.

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Lil Wayne – “Lock and load” (del “Tha Carter II”)

FUN FUN FUN

Este mes de febrero se cumple el vigésimo aniversario de la inauguración del Fun Club, allá por 1.987. En muchas otras ciudades de España esto sería una hazaña. Pero si hablamos de Sevilla, nos encontramos ante un imposible. Que, afortunadamente, se ha roto por esta vez. Esperemos que no sea la única excepción en esta regla de locales fallidos y dueños cansados de intentarlo que ha acompañado a la escena local desde sus inicios

Logo Fun Club

Supongo que el que más y el que menos (al menos de entre el público sevillano que se acerca a leer este blog) tendrá algún recuerdo en su vida ligado al local de la Alameda. Y, más que posiblemente, Pepe Benavides aparezca en él. Nosotros, lógicamente, también tenemos el nuestro.

Las batallitas de Ambrosio

BenavidesLos años 1986 y 1987 van asociados para mí a las oficinas de “La Factoría”, una improbable agencia de artistas de rock locales que solía convertirse con frecuencia en un puerto donde recalaban numerosos músicos a ver si había algo de suerte y alguna tocata a la vista. Con frecuencia, a Pepe Benavides le tocaba bregar con aquella procesión diaria. Le recuerdo intentando manejar un machacado radiocassette de coche que, conectado provisionalmente a un transformador, nos proporcionaba la única compañía musical, y que nos obligaba a rebobinar manualmente las cassettes ensartandolas en un bolígrafo bic y haciendolas girar. Aquellas cintas contenían en su mayor parte los conciertos que Pepe grababa en la sala “Roll Dancing”, donde oficiaba de DJ por las noches, aunque a aquello no se le veía mucho futuro. Y muchas maquetas de grupos, esperando que sonase la flauta.

Un día, Pepe comentó que la tarde anterior, de regreso del Roll Dancing, había visto un cartel de “Se vende” en la puerta de un pub que había por la Alameda (No estoy seguro, pero creo que se llamaba “Extrarradio”) y que el número de teléfono se le había quedado en la memoria. “Prueba y llama”, le dijo alguien. La tarde siguiente, Pepe ya se encontraba viendo el local. Pasadas algunas semanas, unos cuantos socios (entre ellos algunos integrantes de “Dogo y Los Mercenarios”) y avales después, el local ya era suyo. Ahora sólo quedaba ponerse el mono y empezar a reparar y pintar aquel sitio. Cuando algunos de nosotros le manifestabamos nuestra perplejidad por el hecho de elegir un sitio tan lumpen como la Alameda (era el año 1986, nada que ver con ahora) para montar un club, su respuesta siempre era “No te preocupes: la gente acabará viniendo a la Alameda. Por cojones.”.

Las batallitas de Carrascus

El primer recuerdo divertido que tengo del Fun Club fue precisamente del día de su inauguración, pero como ése ya lo he contado no hace mucho tiempo en alguno de los comentarios de anteriores posts, no lo repetiré ahora.

En el Fun Club, ya cuando nuestro grupo de Producciones Informales iba decayendo y prácticamente solo quedaba yo con la ayuda del “gordo” de Burial, tuve ocasión de organizar algunos conciertos con grupos de por ahí, con desigual suerte, ya que nos dieron plantón Chris Cacavas, The Meteors (a los que ya habíamos traído dos veces) y Wilko Johnson; tuvieron buena acogida por parte de los que asistieron, que fueron poquísimos, los Inmates; y triunfaron en toda regla con lleno absoluto del local las Lunachicks y Barrence Whitfield.

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Lunachicks – “Born 2B mild”

En menos de dos semanas, entre el 27 de mayo y el 8 de junio de 1993, la adrenalina me salía hasta por las orejas intentando controlar el descontrol que supone organizar cuatro conciertos con grupos extranjeros que no sabes muy bien por donde te van a salir (solo falló uno, no está mal), y además tienes a Pepe Benavides encima como si fuese tu sombra, intentando mirar por “su negocio”, que a veces chocaba frontalmente con “el mío”.

Desde el Fun Club hasta el hotel, o hasta el restaurante, o donde hiciese falta, a los músicos solía llevarlos yo en mi coche cuando era posible, sobre todo porque esa es la parte que más me hacía disfrutar de todo el tinglado, ya que me permitía poder hablar con ellos, conocerlos mejor, observar sus detalles divinos y humanos… en fin, el paraíso hecho realidad de cualquier mitómano iconoclasta como yo. Y a Barrence Withfield también tuve ocasión de “pasearle” bastante.

Barrence era un tipo curioso. Tenía una formación cultural tan buena que incluso era profesor en la Universidad de Boston, charlaba de forma fluida de cualquier tema con bastante conocimiento de causa, y, aunque en su grupo todos los músicos eran blancos, él era negro… con ésto de que era negro quiero decir que formaba parte de una minoría que ha pasado lo suyo en su país, y que se supone que las intransigencias deben molestarle mucho.

Por eso lo que hizo aquella noche me dejó tan perplejo…

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Barrence Whitfield – “Ramblin’ Rose”

Salíamos a cenar en mi coche desde el Fun Club por la Alameda, que en aquella época era aún una zona clásica de la prostitución sevillana, y donde ejercían tanto las putas (bastante arrastradas las pobres) de siempre como los transexuales y travestís, que en aquella época había bastantes. Al pasar cerca de un grupo, donde uno de ellos (¿o se dice de ellas?) estaba tratando con un cliente, Barrence, que iba sentado a mi lado, bajó el cristal de la ventanilla, y sacando la cabeza empezó a hacerles aspavientos con las manos a la vez que se puso a gritar con esa voz que empleaba en los registros más altos de sus piezas de Rythm & Blues…. “Meeeeeeeennn !!! Meeeeeeeennnn !!!!….” Hostias, el mamón éste estaba llamándoles “Tíos” a los travestís, les estaba insultando desde mi coche, y además seguía así hasta que nos perdimos por la calle Trajano… yo no sabía qué hacer ni donde meterme… no sé si era más la vergüenza de ser testigo de semejante hecho, o el miedo de que los travestís se hubiesen quedado con mi cara o con mi coche… porque yo tenía que seguir apareciendo por allí algunos días más… y a esta gente ya les había visto más de una vez sacar sus navajas…

Cuando ya dejó de gritar me dijo algo sobre que no aguantaba a los maricones o algo similar, y yo preferí dejar pasar el tema. Pero parece que tampoco le gustaba mucho la venta ambulante, o eso de ser pobre y trapichear para malvivir, o vete tú a saber qué; porque a la vuelta de la cena también la emprendió a gritos con los viejecillos que vendían tabaco en La Campana…

Para tranquilizaros, debo deciros que no tuve ningún problema en la Alameda los días posteriores… posiblemente los travestís ni siquiera entendieron lo que les gritaba “el guiri colgao” ése.


La madre de Ducky Carlisle me quiere.

También recuerdo con mucho cariño una noche en que se celebraba en Sevilla el Congreso Nacional de Nefrología y yo había tenido que ayudar montando el stand de mi empresa junto con un par de técnicos más de por aquí, mis amigos Paco, el técnico de Cádiz, un tío serio donde los haya, que además tiene pinta de serlo, y cara de Harry el Sucio; y Jose María, el técnico que estaba aprendiendo el oficio porque se iba a quedar en mi puesto cuando yo me fuese a la clínica que estoy ahora, y que es un tío enorme, tanto de altura como de anchura. La noche de la presentación, hartos ya de canapés gilipollas y de gente (gilipollas también la mayoría) muy fina que solo hablaba de vender dializadores, decidí que era hora de cambiar este ambiente tan pijo por otro más canalla, así que los monté en el coche y nos fuimos al Fun Club.

Al llegar a la Alameda, aparcamos en la calzada que hay al otro lado del Fun y salimos del coche, los tres muy puestecitos, con nuestras chaquetas, nuestras corbatas medio desanudadas ya, y nuestro desaliño informal dentro de ir trajeados. La parte peatonal de la Alameda estaba muy concurrida, los banquitos estaban todos ocupados por corrillos de la gente habitual de por allí… en fin, todo normal. Lo que ya no me pareció tan normal es que de pronto casi todo el mundo decidió desaparecer. Para cuando habíamos cruzado hacia el Fun apenas quedaba nadie en la Alameda.

El que estaba en la entrada ni siquiera nos preguntó nada, tal como llegamos nos abrió la puerta con algo parecido a una inclinación. Al entrar me dio la impresión de que el volumen de las conversaciones bajaba bastante y casi solo se escuchaba la música… en fin nosotros a lo nuestro, pedimos en la barra y seguimos charlando de nuestras cosas. Pero me daba la impresión… como de que la gente nos miraba mucho… demasiado…

…hasta que ya se nos acercó Pepe y me dijo: “Quillo, haced el favor de quitaros de la barra y tomaros los cubatas en el salón ese de atrás, que tenéis a la gente espantá… macho… que es que tenéis un pinta de maderos que no veas…”.

Y ya se me hizo la luz…

HE VUELTO A VERLA

(Pensando en Denny Doherty. Que su voz de barítono alegre las fiestas en la Gran Juerga del Cielo)

The New JourneymenLlegado el final de 1964, numerosos grupos folkies que andaban dando tumbos por los enrarecidos escenarios norteamericanos (al ambiente tenso derivado del asesinato de JF Kennedy se le unían los reclutamientos para Vietnam y los conflictos existentes en los estados sureños que aún mantenían la segregación racial) se encontraron de pronto sin trabajo. Mucho más desde que en febrero habían aparecido en el show de Ed Sullivan cuatro flequillos de Liverpool cantando “I wanna hold your hand”. Nada sería como antes. Entre los folkies afectados por la reconversión se encontraban The New Journeymen, a quienes cada vez se ofrecían menos contratos y a cuyo frente se encontraba John Phillips, junto a su despampanante esposa Michelle.

Precisamente para sacar adelante uno de sus últimos compromisos, varios conciertos en un hotel de Washington, John decidió echar mano de Denny Doherty, un joven cantante con el que había coincidido en algunos conciertos cuando aún se encontraba en su antiguo grupo, The Halifax Three, también afectados por el final de la era folk. En aquellos días Denny malvivía en un hotel de Nueva York junto a otros músicos a los que la Invasión Británica pilló inicialmente con el paso cambiado: Zal Yanofski, John Sebastian (ambos después en Lovin’ Spoonful) y una chica llamada Ellen Naomi Elliot, pero a la que todos conocían como Cass Elliot, quien había formado parte de otros folkies exitosos, The Big Three, pero que ahora lo intentaba junto a sus compañeros de piso en un grupo llamado The Mugwumps. En un fin de semana Denny tuvo que aprenderse 28 canciones para poder formar parte del grupo de John.

The New Journeymen terminaron su carrera prácticamente con el concierto de Washington, pero Denny continuó pegado a los Phillips, quienes regresaron a New York aquel invierno mientras pensaban qué hacer a continuación. A John los momentos bajos le servían de inspiración para escribir canciones. Así, unos meses antes, mientras echaba de menos a Michelle (quien, supuestamente, había regresado por unos días a California para ver a su familia), compuso “Monday, Monday”

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Monday Monday

“El lunes por la mañana no me avistaste de lo que iba a ser
Oh lunes, lunes…¿Cómo pudiste irte y no llevarme?”

Al día siguiente, cuando Michelle le confesó por teléfono que realmente nunca había salido de New York y que estaba manteniendo una relación con otra persona (el futuro productor Russ Teitelman), John escribió “Go where you wanna go”

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Go where you wanna go

“Tienes que ir donde quieras ir
hacer lo que quieras hacer
con quien quieras hacerlo, nena”

La relación de esta pareja siempre fue tormentosa. Se conocieron en 1961, cuando ella, entonces una chica de 17 años, modelo a tiempo parcial, frecuentaba un club de folk en el que la banda de John solía actuar. La atracción fue fuerte, ella era joven, espiritual y maravillosa; él era un “hombre mayor” (8 años mayor para ser exactos), que formaba parte de la élite de San Francisco como cantautor de éxito. Cada uno vió en el otro algo que merecía la pena perseguir, y en menos de un año John se había divorciado de su esposa Susie para quedarse con Michelle.

El frío invierno de Nueva York hacía añorar a John los años que pasó en California con The Kingston Trio y The Journeymen. La primera vez que pisaron esta ciudad, en 1962, Michelle se asombró al ver nevar. Salieron del hotel a pasear y a intentar disfrutar de esta nueva sensación que ella experimentaba, pero la falta de ropa adecuada hizo que en lugar de pasarlo bien la chica estuviese tiritando y helada hasta los huesos, por lo que se refugiaron en una iglesia buscando calorcito y pensando en el brillante sol y los cielos azules que habían dejado atrás. Cuatro años después la primera tormenta de nieve de Michelle Phillips hizo nacer el mito de “California Dreaming”

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California Dreamin’

“Todas las hojas son de color marrón, y el cielo está gris
He salido a dar un paseo en un día de invierno
Estaría más a gusto y cómodo si estuviera en Los Angeles
Sueño con California, en un día de invierno como éste”

Esta facilidad para componer se vería intensificada la noche en la que Denny le hizo descubrir el ácido. En sus memorias, John recuerda que Denny le hizo tenderse en el suelo entre dos altavoces y escuchar entero el “Meet the Beatles” una y otra vez. El ácido no sería lo único que John descubriría aquella noche: cuando llegaron a la cita con Denny, él y Michelle se encontraron con lo que John calificó de “una mujer inmensa, cubierta con lo que parecía ser una tienda de campaña del ejercito”. “¡Santo Dios, Denny! ¿Qué es eso?” exclamó John. “ESO, John, es Cass Elliot. Déjame que te la presente”, le respondió Denny.

Pocos días después, John había compuesto unas treinta canciones más, y un día reunió los ahorros que le quedaban de la época Journeymen, pilló la American Express de un amigo, hizo una maleta con su ropa y la de Michelle y se fueron al apartamento de Denny, en una de cuyas paredes había un mapa. Vendaron los ojos de Michelle, le hicieron dar varias vueltas y le pidieron que señalase un lugar del mapa. El dedo recayó sobre las Islas Virgenes. Al día siguiente, los Phillips y Denny iniciaron viaje hacia la isla de St Thomas, acompañados de familiares y amigos que también querían escapar de aquel invierno, y entre los que estaba Cass. En St Thomas, se establecieron en una antigua casa de huéspedes llamada Creeque Alley, donde se dedicaron durante las semanas que estuvieron allí a ensayar las nuevas canciones y tocarlas en el pub. Una extraña historia habla de que Cass, pese a su prodigiosa voz, no fue invitada a formar parte del grupo dado que su tono era demasiado bajo para las canciones. Hasta que una noche, una tubería se desprendió de un andamio golpeándole en la cabeza y, como consecuencia de aquello y de los tres días pasados en el hospital, su sinusitis crónica desapareció y su voz subió un tono, pasando a formar parte del grupo junto a John, Denny y Michelle.

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Creeque Alley

Tras agotar todos sus fondos y enmarronarse con todos sus habitantes, los Phillips y su corte abandonaron la isla de extranjis, rumbo a Nueva York, de forma provisional, y Los Angeles, donde se establecieron desde la primavera del 65 como okupas en una casa (llamémosle así) que se caía a pedazos y que tenía la puerta llena de notas de desahucio. Pronto quedó claro que las relaciones internas del cuarteto iban a resultar, cuanto menos frágiles. Mientras que Cass andaba continuamente detrás de Denny, sin éxito, Michelle no tuvo ningún problema para seducirle…y contarselo a John. Este, dudando entre estrangular a la primera voz de su grupo o dar rienda suelta a su angustia en una canción, optó por la segunda vía, aunque esta vez se puso en la piel de Denny para escribir la letra.

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I Saw her again

“He vuelto a verla anoche, y sé que no debía
Juntarme con ella no está bien
pero no lo haría si pudiera evitarlo

Aunque el estribillo hablaba claramente de sus propias sensaciones

“Cada vez que veo a esa chica
Quiero tumbarme y morir
Pero la necesito
No sé por qué estoy viviendo una mentira
Que me hace querer llorar”

Recién establecidos en California, John contactó con un viejo amigo de las guerras folkies, Barry McGuire, quien había llegado a lo más alto de las listas con su “Eve of Destruction”, y que ahora andaba buscando canciones para su siguiente disco. Barry les propuso pasarse por su estudio y conocer a su productor, Lou Adler, dueño de Dunhill Records. Una vez en el estudio, Lou se quedó boquiabierto al oirles. “Te daré lo que me pidas, pero no hableis con nadie más”, le dijo a John. Y éste le contestó lo que había esperado contestarle a alguien durante toda su vida: “Mira, Lou, lo que quiero es que hagas llegar un incesante flujo de dinero desde tu oficina hasta nuestra casa; y por cierto, no tenemos ninguna todavía, por lo que también estaría bien que nos la buscases; y ya, claro está, una vez que tengamos casa, no podremos venir aquí a grabar, a menos que tengamos también coche…”

Al principio, después de firmarles el contrato, la idea era que fuesen las voces de apoyo en el nuevo disco de Barry McGuire, una de cuyas canciones iba a ser “California Dreamin'”. Pero Lou no terminaría de ver clara alguna cosa porque propuso que la canción se grabase también con la voz solista de Denny Doherty. John y él no estaban muy de acuerdo porque temían herir los sentimientos de Barry después del favor que éste les había hecho. Así y todo se grabaron las dos versiones usando exactamente las mismas pistas instrumentales y las mismas voces de apoyo… y enseguida quedó claro que la única voz que podía alzarse sobre aquellos poderosos coros era la de Denny. La sesión terminó con el grupo, recientemente bautizado como The Mamas and The Papas, fichando por Dunhill y grabando inmediatamente lo que sería su primer disco. “California Dreamin'” se convirtió en el single de éxito de las navidades del 65, y el primer Lp, titulado “Si puedes creer a tus ojos y oídos”, llegaría en seguida al número uno.

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Words of love

Eran algo completamente diferente. Para empezar, todos los grupos existentes eran de hombres o de mujeres al completo. Y esta mezcla de timbres vocales, unido a sus grandes melodías y a sus frescas armonías, le daba un nuevo giro al folk-rock. “El grupo de pop más innovador y el primero con un sonido vocal realmente novedoso desde los Beatles…” la prensa musical les dio así su bendición.

Justo lo que John había soñado toda su vida. Y aún así, atravesaba uno de los momentos más bajos de ella, sabiendo que Michelle estaba viéndose con Denny sin preocuparse por ocultarlo delante suya. Pronto quedó claro que era imposible que los cuatro siguieran viviendo juntos. Y como los tiempos de penuria económica habían quedado muy atrás podían permitirse vivir separados. Denny se compró un palacio de 14 habitaciones en Laurel Canyon. El matrimonio Phillips adquirió la mansión que Jeanette McDonald tenía en Bel Air. Y Mama Cass pudo hacer realidad su casa soñada en el barrio de los famosos.

Ninguno reparaba en gastos. Sus vidas enloquecieron a base de comprarse cualquier ropa o capricho que se les antojaba o en alquilar aviones particulares para desplazarse a cualquier lugar. Se hicieron legendarias las fiestas en Bel Air con los Beach Boys, Jane Fonda o Jack Nicholson; o la costumbre de Cass de invitar a desayunar a todos los ocupantes del hotel en el que se despertase esa mañana. En esas condiciones de derroche continuo salir de gira en realidad les costaba dinero; y si a eso sumamos los problemas de convivencia en carretera y que siempre tenían diversión garantizada en casa, no es extraño que en dos años y medio en que el grupo estuvo junto, solo diesen 30 conciertos.

Pero el triángulo John-Michelle-Denny tenía que llegar a alguna solución. Que no tardaría mucho, ya que Michelle pronto se cansó de Denny y volvió a la paz conyugal. Aunque no por mucho tiempo: para cuando salió el segundo Lp, “The Mamas and The Papas”, Michelle vivía un romance con el cantante de The Byrds, Gene Clark. Para entonces, ninguno del grupo la aguantaba y no les costó trabajo mandarla a casa hasta que mantuviera su libido a raya. Después de todo, tenían temas grabados de sobra para un tercer disco, “Deliver”, y para resolver el directo buscaron a Jill Gibson, novia por entonces de Lou Adler y de gran parecido físico con Michelle…

Menos de un año después, Michelle, tragándose su orgullo, estaba de regreso con ellos, pero las cosas ya no fueron nunca igual. Fue el verano del Festival de Monterrey, del que John y Michelle eran principales organizadores, y que aglutinó a la flor y nata de entonces: Jimi Hendrix, Janis Joplin, The Who, Jefferson Airplane, Ravi Shankar, The Byrds… Scott McKenzie, que cantó el himno del festival, “San Francisco”; una canción compuesta para la ocasión por John Phillips.

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San Francisco (Asegúrate de llevar flores en el pelo)

Cass Elliott ya había sido madre de una hija, y rehusaba decir quien era el padre. Ya incluso editaba canciones a su nombre en el cuarto disco de la banda, “Adios a la edad de oro”, y comenzaba a perseguir su carrera en solitario. En el viaje que la banda hizo a Inglaterra para cantar en el Royal Albert Hall Cass fue arrestada con cargos (que después resultaron ser falsos) de posesión de drogas y el concierto se tuvo que suspender. Las peleas entre John y Michelle eran cada vez más frecuentes aún a pesar del embarazo de ésta (de Chynna, una de las chicas de las Wilson Phillips). Denny iba a la deriva, cada vez más aburrido de los rollos que se traían entre todos… la disolución de The Mamas & The Papas fue inevitable.

De todo lo que siguió después con divorcios, muertes salpicadas de leyendas urbanas, discos que aún había que editar por flecos del primer contrato, carreras en solitario carentes de interés, escarceos con las drogas… nada tiene un recuerdo a la altura del legado del cuarteto más original y de mayor caleidoscópico colorido de los años ’60. Y por eso la historia la terminamos aquí.

Y hoy en día Michelle es la única superviviente de aquel cuarteto.

Michelle Phillips

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Dancing in the streets

MÉTEME LA COSA

¿Qué os ha sorprendido más, encontraros con este inesperado nuevo diseño, o el título del post…?

Esa cortita frase resulta ser una de las principales puertas de acceso a nuestro blog a través del Google. Y es que la gente está muy enferma.

Pues sí. Si tecleais en el Google esas tres palabras, las dos primeras referencias que os salen (y supongo que a partir de ahora serán las tres primeras) son enlaces para nuestro blog. El resto de ellas ya os podeis imaginar hacia donde os encaminan.

Y como los caminos de Dios son inescrutables, pues esta senda es tan buena como cualquier otra para llegar a nosotros porque como analizaremos un poco más adelante, todas sirven para que algunos se queden aquí y lean cosas interesantes que les rediman de gustos tan atroces como los que tienen los que nos descubrieron tecleando en el buscador “fotos mamás follan con amigo de hijo”. Que lo hicieron, ¡os lo juro!… Tres veces.

Bueno, pues ahora vamos a hablar de nosotros.

Como decíamos en un post reciente, “quienes somos, de donde venimos, a donde vamos”, pero esta vez sin interrogantes. Según las estadísticas, este blog sólo lleva poco más de cuatro meses abierto, pero la verdad es que creo que ha sido bastante intenso para los que trabajamos con él: este que lees ahora es el post número cuarenta, y estamos llegando a los 560 comentarios. Aunque si de verdad os gustan las estadísticas, tenemos muchas más preparadas. Más adelante.

Pero antes, no está de más recordar qué diantres hacemos aquí. Aparte de que uno no necesita ningún motivo especial para montar un blog, nos gusta pensar que tenemos nuestra propia agenda. De hecho, los post que llevamos publicados, con alguna excepción, giran en torno a unas pocas categorías:

  • La primera, el contar historias (mejor cuanto más apócrifas) sobre artistas, tanto de ayer como de hoy. El problema en este último caso es que, aunque lo intentamos, nos cuesta dar con historias o historietas de los grupos actuales que valgan la pena, aunque hemos dado con alguna que otra (Juana Molina, los nuevos folkies, los anti-folkies…). Las mejores historias, por lo que llevamos visto, se dieron en décadas pasadas. Aunque nos encantaría que nos hicieran cambiar de opinión…
  • La segunda, dejar algunas reflexiones en voz alta sobre el extraño panorama que se abre hoy en día a la cultura pop, especialmente con todas las posibilidades abiertas a cuenta de tanto nuevo avance como sale cada día. En algunos casos esas reflexiones son simples recuerdos personales. En otras, nos lanzamos al vacío. Al fin y al cabo, estamos mirando el largo camino que va desde el picú al IPod…
  • La tercera, dedicarnos a algunas grandes canciones que nos encantan a ambos. Estamos en lo mismo que dijimos antes: no es que los que hacemos Blogin sólo escuchemos oldies, lejos de eso, pero normalmente las grandes canciones necesitan venir corroboradas por el tiempo… no es la primera vez que uno alucina con una canción que dos años después le resulta insoportable. Así que tal vez por eso aparecen pocas novedades por aquí. Aunque posiblemente traigamos aquí en breve alguna gran canción de hace poco tiempo
  • Una linea reciente es la que hemos venido dedicando a grupos o solistas sevillanos. La idea es ir ampliándola, y ya tenemos algún que otro cartucho en la recámara
  • Y, por último, esos post participativos que están pidiendo a gritos que la gente escriba para citar canciones, textos, referencias, etc. Reconocemos que a veces puede parecer un truco barato para forzar a los lectores a dejar algún comentario, y habrá quien se sienta repelido por ello. Bueno, sí, pero….y lo que nos hemos divertido dejando comentarios, ¿qué?

Hay cosas que normalmente no vereis por aquí. No somos dados a dejar reseñas de nuevos lanzamientos, entre otras cosas porque hay ya mucha gente que lo hace mejor. De hecho, cuando nos hemos parado en alguno (el reciente “Clasicos Populares”) no es tanto para hablar de “lo último de…” como para regodearnos en la historia que hay detrás. De todas formas, no es una puerta que hayamos cerrado. Igual si alguien quiere pillar el puesto, está invitado a hacerlo.

Ésta es también una buena ocasión para hablar del cambio de diseño que estamos estrenando con este post. El diseño con el que hemos empezado, apresurado y con fallos, siempre ocupará un lugar en nuestro corazón, y no descartamos que un día de éstos volvamos a restituirlo. Pero ya teníamos detectado varios aspectos mejorables (y aquí queremos dejar nuestro agradecimiento por sus observaciones a Abraham quien, incidentalmente, es nuestro casero, ya que nos ha proporcionado alojamiento para el blog). Para empezar, la página inicial era larga, larguísima, inmensa, y a veces (especialmente cuando había youtubes o presentaciones de por medio) costaba la misma vida de cargar. Así que la hemos recortado, lo cual supongo que nos agradecerán los que forman parte del 20% de los lectores que aún navegan (navegamos) a 54K. Como vereis, nos hemos llevado los enlaces de la barra lateral (los posts de la época Replicante, los que llevamos hechos en el Blogin, los sitios amigos) a otra parte (podeis acceder a ello pinchando en la barra de navegación), y hemos dejado solo el Radioblogin’ y hemos metido los últimos comentarios.

La letra más pequeña, una foto más medioambiental, adios (sólo por el momento) a Dylan y, voilà, ya tenemos lavado de cara. Ya nos contareis qué os parece el nuevo diseño.

Y ahora vamos con las estadísticas, que nos han indicado cosas sorprendentes en algún caso. Tomando como referencia la primera mitad del mes de enero, lo primero es que hemos ido ganando en número de visitas…….. Y demos gracias a que hasta ahora los spammers nos han venido pasando de largo.

Nos agrada comprobar que contamos con una buena base de lectores. Resulta que la mitad de los que han llegado hasta aquí son lectores habituales, de los que repiten, y que no sólo ven la primera página, sino dos o tres de media.

usuarios nuevos y recurrentes

Por eso decíamos antes que el Google es una buena fuente de lectores. La inmensa mayoría de los lectores nuevos que acceden a nuestro blog llegan a través de él, y es cierto que en muchísimos casos se tratará de gente que busca algo muy específico y que con solo ver de qué va ésto, volverá a cerrar la página y pasará al siguiente enlace que el buscador le ofrece; o incluso podrá tratarse de robots de ésos que hacen búsquedas automáticas. Pero como también tenemos estadísticas del tiempo que los lectores permanecen cuando entran y del lugar desde el que se conectan, podemos ver que muchísima gente de la que accede con el Google se queda a leernos y muchos incluso repiten sus visitas.

¿De dónde vienen nuestros lectores? Bueno, como parece lógico, la mayor parte son amigos cercanos, de Sevilla mayormente. Aunque, para nuestra sorpresa, no nos faltan visitas de más allá del charco…

visitas de todo el mundo

Pero lo habitual, como ya digo, es que sean de Sevilla. Aunque, como podeís ver aquí, también se pasa gente de toda España.

visitas de España

Conociendo a muchos de los lectores que tenemos podemos figurarnos quienes son y las veces que entran algunos de ellos. Por el lugar desde el que lo hacen y por el momento en que comenzaron a hacerlo podemos saber quienes son los que se conectan (por ejemplo) desde Torremolinos, A Coruña, Algeciras, Tomares, Utrera, Mairena del Alcor y del Aljarafe… o de lugares menos conocidos como Casa Las Tiendas (saludos querida Sérilan, ¿qué pasó con su anterior conexión desde Torremegía?)… también podemos conocer a algunos de Madrid, Barcelona y otras urbes grandes…

…pero de lo que no tenemos ni idea, y nos gustaría conocer alguna vez es a gente que con bastante asiduidad se conecta de lugares como Zaragoza, Pozuelo de Alarcón, o Huerno… aunque como según el Google, este lugar está en Asturias, quien se conecta desde allí bien podría ser nuestro buen amigo Lurrid… Hay alguien que se conecta desde un lugar llamado Nuevo Rocío (que debe estar cerca de la aldea de El Rocío), y que lo hace todos los días, a veces hasta en 9 ocasiones. ¡Dinos quien eres, por favor… que queremos invitarte a algo…! Lo mismo va para los asiduos que lo hacen desde Sant Just Desvern y desde Hacienda Tarazona, que según el Google es la Urbanización que está cercana a donde reside uno de nosotros (Carrascus), con lo que nos honra tener a un lector por vecino.

Por cierto… cruzando los datos analíticos éstos con otros que nos aporta el propio programa estadístico de WordPress (que es el sistema de gestión con el que hacemos el blog), podemos saber otras cosas, la mayoría de ellas muy aburridas para decirlas aquí… pero sí que podría interesaros saber que quien se lleva el premio a la fidelidad, porque es quien más veces entra en el blog es… EuLaliA !!! Y esperamos no estar incurriendo con ésto en nada que vaya contra la Ley de Protección de Datos…

Las conexiones son desde lugares tan variopintos que a veces no sabemos siquiera donde están… y eso cuando sabemos escribirlo para buscarlo. Växjö está en Suecia; o Kaohsiung, en China. El único continente desde el que no se han conectado aún al Blogin ha sido Oceanía. Desde Europa y América del Norte y del Sur se conectan todos los días, pero desde Asia lo hacen raramente; aparte de la citada antes, hay alguna conexión desde Tokyo y desde un lugar de la India que se llama Hyderabab. Desde África apenas lo hacen tampoco, alguna vez desde Malabo, recordamos ahora.

Algunos de estos visitantes inesperados se han hecho más o menos asiduos y rara es la semana en que no tenemos la visita de un lector que se conecta desde la Universidad de Houston, o desde un lugar de Méjico que se llama Federal, y no sabemos si es desde el Distrito Federal o de algún sitio que se llama así. Pero lo que de verdad nos emociona, y a quienes nos gustaría conocer también, es a algunos que se han hecho asiduos y se conectan prácticamente todos los días desde Buenos Aires, Santiago de Chile y Lima… sobre todo lo de éste último es de enganche total…

Lo más sorprendente de todo ésto es saber cómo ha llegado alguna gente hasta aquí. Si miramos en los términos de búsqueda de Google, nos hemos llevado la sorpresa de que…

Términos de búsqueda

…Dan Treacy y Antonio Murga están bastante buscados para ser manjares de paladares muy escogidos… igual es que se buscan ellos mismos para ver que se dice por el ciberespacio… ¿Pero, os podíais imaginar que la gente estuviese tan interesada en Rezso Seress? Este hombre es el que compuso aquella canción que se suponía llevaba la gente al suicidio, “Gloomy Sunday”, sobre la que escribí en un post del Replicante, pasado luego a este blog (aquel que se llamaba “Sonrisas y lágrimas”). Si sumamos las referencias que salen en el cuadro de arriba sobre él, salen 29. Lo que significa que dos veces al día llega alguien al Blogin’ buscándole.

¿Y habeis visto cual es la frase que ocupa el tercer lugar en los términos de búsqueda…? Pues eso.

A través del vídeo aquel de Phil Seymour han llegado hasta nosotros casi 100 lectores (esperemos que alguno se haya quedado). Los chistes sobre bajistas, las letras de Patti Smith, los giros del destino (twist of fate), la Navidad en Etiopía, la historia de la musica jipi jipi jay (tal como os lo contamos)… son otros de los términos de búsqueda más clasicotes para traernos gente. Aunque ya nos gustaría saber qué coño es eso de los “Surf Boys Desnudos” que nos han traído aquí a 22 pervertidos???? O qué leches estaría buscando el majara que llegó hasta aquí 16 veces (nos negamos a creer que fuesen 16 personas diferentes) tecleando en el Google “algoritmo ambicioso repetitivo”…???

…y hablando de teclear. Resulta que un 6% de los lectores que nos visitan usan el idioma inglés para acceder aquí. Lo normal es que sea el español, claro está, pero solo en un 80%, el resto se lo reparten (además de la porción gorda del inglés) el francés, el italiano, el portugués, el alemán, el catalán, y en mucha menor medida el checo, el rumano, el ruso… hasta en chino nos han encontrado…

Y la forma de encontrarnos más habitual es el Google (y algún otro buscador más, pero en muchísima menor medida), ya que aproximadamente un 40% de la gente que entra al blog lo hace a través de él. Obviamente los que sois asiduos y vais repitiendo un día y otro lo haceis de forma directa, ya sea tecleando nuestro nombre en la barra de navegación o teniendonos en vuestra relación de páginas favoritas. Los que lo haceis así sois aproximadamente el 25%. Y el 35% por ciento restante sois los amigos que entrais enlazándonos desde otra página en la que tengan nuestro link, principalmente desde el Replicante, Fotolog, La Zona Fótica, Letras traducidas…

Y para terminar con las estadísticas, alguna interesante más podría ser que la inmensa mayoría de los lectores usan el Windows como sistema operativo, el Mac solo un 3,3%, y el Linux un 0,5%. Los navegadores están más repartidos; 52% para Explorer, 45% para Firefox, y apenas unos cuantos con Opera o Safari. La mayoría de vosotros nos veis usando conexiones de Telefónica, seguido por UNI2 y Auna… En la Junta de Andalucía se ve que andan escasitos de curro porque es la cuarta organización desde la que usan Internet para entrar aquí. Y la Junta de Extremadura es la que ocupa el puesto 13. La octava es el Consejo Superior de Investigaciones (¿usted quizás, D. Micro?)… Y lugares destacados, el 10 y el 12 para las Telefónicas de Perú y Argentina respectivamente…

En fin, sólo nos queda concluir este post con dos cosas:

      La primera, dar las GRACIAS más sinceras y efusivas a todos los que os pasais por aquí de cuando en cuando, dándonos el motivo más importante para seguir sacando horas de donde sea a fin de traer cosas nuevas hasta este blog.
      Y la segunda, recordaros que hay un correo electrónico, blogin.inthewind@gmail.com donde podeis contarnos cosas. De hecho, ahora mismo NECESITAMOS UN POCO DE AYUDA. Nos preguntamos si entre los que recalan por aquí habrá alguien que maneje bien el GIMP, Photoshop o similares, porque, la verdad, nos gustaría poder disponer de nuestro logo propio y colocarlo en el banner de arriba (760 x 200 px). Algunas limitaciones: nos gustaría que incluyese alguna imagen pequeña de Dylan, y que aparezca nuestro lema (“The answer, my friend, is…” + “Blogin in the wind”). Por lo demás, el libro de los gustos está en blanco. Si alguien tiene a bien consultarnos o mandarnos alguna idea, ahí tiene nuestro correo.