Atrapado por el blues de Memphis
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LOS BUENOS TIEMPOS NUNCA PARECIERON TAN BUENOS (¡¡TAN BUENOS, TAN BUENOS, TAN BUENOS…!!)
Carrascus y Ambrosius

    Para nuestra Dulce Carolina, más cercana… que algún día nos invitará a una sopita de picadillo en su nueva vajilla de la Cartuja…

En el post “Bailando con Bongos” hablábamos de que uno de los percusionistas que propulsaba aquel “Bongo Rock”, Les Ericsson, había pasado casi toda su carrera junto a Neil Diamond. La cita sólo quería indicar cómo un artífice del llamado “Himno nacional del Rap” había vinculado la mayor parte de su carrera a uno de los intérpretes más alejados estilísticamente del nuevo sonido urbano. Pero no pretendíamos decirlo como desmerecimiento hacia Neil.

No, porque, entre otras cosas, es uno de nuestros intérpretes favoritos… Glub. Ea, ya lo hemos dicho.

Y, aunque en los últimos 30 años su jeta cortisonada no se haya acercado a las listas de éxitos tan frecuentemente como lo hiciera en los años 60 ni haya producido nada realmente relevante, hay que reconocer que desde 1965 nos ha venido dejado una ristra de excelentes canciones. Tantas que la elección resultaba dificil. Así que, tras profunda deliberación, dos cervezas y un plato de ensaladilla, C & A decidimos dedicarle el post de hoy a la siguiente canción:

Libro de acordes de Dulce Carolina

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Neil Diamond – Sweet Caroline

(Donde comenzó, no puedo ni comenzar a saber, / Pero sé que crece con fuerza./ Fue en primavera, que luego se convirtió en verano. / ¿Quien hubiera creído que tú llegarías? / Manos, tocando otras manos. / Extendiéndose, tocándome a mí, a tí. / Dulce Carolina, los buenos tiempos nunca parecieron tan buenos, / Y me inclino a pensar que nunca lo serán. / Pero, ahora que miro a la noche / y ya no parece tan solitaria, / la llenamos con sólo nosotros dos. / Y cuando duele, el dolor me resbala por los hombros / ¿Cómo va a dolerme si te sostengo a tí? / Calidez, me llega tu calor / Extendiendose, tocándome a mí, y a tí. / Dulce Carolina, los buenos tiempos nunca parecieron tan buenos, / Y me inclino a pensar que nunca lo serán)

La génesis de esta canción surgió unos meses antes, cuando Neil, en plena cumbre, quiere subir otro nivel en su relación con las audiencias. Ya no le parecía bastante la comunicación que mantenía con ellas cuando estaba sobre un escenario y pensaba que a través de una película podría conmoverlas mucho más. Se sentía preparado para dar el salto al cine, y además estaba convencido de que iba a hacerlo tan bien como con la música.

Durante meses estudió muchísimos guiones que le ofrecieron, hasta que se sintió profundamente atraído por el de “Lenny”, el bio-pic de Lenny Bruce, que era una forma intelectual de vomitar. El guión tenía toda la angustia que había estado reprimida en el interior de Neil. La intensa conexión que sintió con él tuvo consecuencias perturbadoras, aunque decidió seguir adelante muy determinadamente por este papel.

Pero los castings y las pruebas de cámara no fueron nada bien. Neil fue apartado de la película y éso le llevó a una profunda depresión en la que seguramente todavía se identificó más con la figura de Lenny Bruce con la que ahora era tan familiar. Cuando la pelicula se estrenó tres años después interpretada por Dustin Hoffman, decían que Lenny era un personaje “emocionalmente vacío”. Estas dos palabras también podrían definir perfectamente el estado de Neil Diamond cuando le rechazaron. A través de Lenny, Neil había descubierto una libertad salvajemente envenenadora para articular violencia, pensamientos libres, palabras que él nunca hubiese expresado de otra forma… pero la experiencia se volvió contra él. Neil se asustó de lo que encontró en su propio interior, había descubierto una cara de su personalidad que no quería admitir que existiese. Así que se puso en manos de psicólogos profesionales que le ayudasen a encauzar su miedo. Su propio autoanálisis comenzó, sin embargo, durante sus pruebas para la película. Y un día, hundido en la oscura desesperación de su camerino, cogió su guitarra y comenzó a componer la que iba a ser una de sus más famosas canciones. “Sweet Caroline” fue solo el principio, y la canción que puso voz a un profundo sentido de soledad interior que le iba a costar muchos meses superar. Cuando lo consiguió comenzó a dar sus conciertos vestido de níveo blanco, como símbolo de que ya había bajado sus defensas, de que ya tenía suficiente confianza en sí mismo como para seguir adelante.

Como la mayor parte de los sencillos de Neil Diamond en su época de oro con MCA, las letras retienen parte de opacidad como para que uno pueda preguntarse de qué va todo esto, y, aunque “Sweet Caroline” no llega a ser tan inescrutable como otros éxitos suyos (“Holy Holy” o “Soolaimon”), cuenta con el suficiente hálito de indefinición como para que otros intérpretes se encuentren cómodos versioneándola. Uno de los que mejor partido le sacaron a esta canción fue nuestro viejo amigo Elvis.

Neil Diamond (otro de los afortunados que, como Prince o Madonna, no necesitó cambiar su nombre original para hacerse artista), nació en Brooklyn en 1941, y pronto pasó a integrarse en la maquinaria del Brill Building, componiendo por encargo. Uno de estos encargos ya hubiera sido suficiente para haberse retirado viviendo de los royalties: “I’m a believer” (1966), el glorioso segundo sencillo de The Monkees, número uno en la lista de singles durante 7 semanas a inicios del 67, y posteriomente versioneada por… bueno, por todo el mundo, incluyendo el asno parlanchín de Shrek. Para entonces, Diamond era uno de los primeros compositores del Brill Building en grabar directamente sus canciones, gracias a su acuerdo con otra pareja de compositores, Jeff Barry y Ellie Greenwich, lo que le convirtió en pionero de la moda de los cantautores a la que años después se apuntaron colegas suyos como Carole King. Su primer sencillo, “Solitary Man”, encontró no hace mucho tiempo una magnífica versión en la voz de Johnny Cash, que incluso tituló así la tercera entrega de su serie dedicada a grandes compositores contemporáneos.

Diamond and Cash

Y seguirían muchas más canciones, a veces gloriosas, a veces no tanto. Algunas grabaciones cuentan con su propia historia, como aquel disco en directo que Neil grabó en el Greek Amphitheater de Los Angeles mientras tenía 40ºc de fiebre, y que se llamó apropiadamente “En directo…Una noche caliente de agosto”.

Diamond Live

Neil Diamond siempre ha sido una intrigante mezcla de contradicciones. Un hombre intensamente callado y profundamente introvertido que sin embargo ha usado sus canciones para, de una forma inversa a su propia manera de ser, desnudarse autobiográficamente, mostrar una muy convincente ventana a sus propios demonios interiores; y quizás esta haya sido la válvula de escape para un hombre que ha procurado mantenerse solitario y al margen de la manada, y para el que la vida no ha sido todo lo fácil que pudiéramos pensar por el brillo de lamé que desprende su figura más tópica. Estoy seguro que a cualquier persona debe marcarle mucho que a la edad de 12 años, viviendo en uno de los barrios más peligrosos de Brooklyn, y perteneciendo a una de sus bandas juveniles, te peguen dos tiros en la cabeza. O que con 16 años haya cambiado de colegio 9 veces… ¿Si pasas por eso, no tendrías también tú una resistencia patológica a cualquier clase de conformidad?

Desde finales de los 70, no hemos oído nada de Neil que pueda emocionarnos como aquellas canciones de la segunda mitad de los 60, aunque no ha dejado de grabar y de hacer giras. Hay veces, como en “Pulp Fiction”, en que una canción suya compuesta para Cliff Richard (“Girl, you’ll be a woman soon”) hace surgir una especie de magia de la nada, incluso versioneada por Urge Overkill. Otras versiones, como la de UB40 y “Red Red Wine”, llegan a hacerse cansinas al oído. Su último disco, “12 songs”, recientemente aparecido, ha sido grabado con Rick Rubin, quien desde su excelente serie con Cash parece haberse especializado en rehabilitar a grandes voces americanas, y ha significado el más inverosimil renacimiento creativo del año, con Neil olvidando los grandilocuentes arreglos orquestales y redescubriendo la simplicidad mágica de la guitarra y la voz. Una vez, hace muchos años, Neil dijo “La voz es más que un sonido, es la propia alma de cada uno”. Este disco muestra su alma desnuda.

En pleno siglo XXI, es posible que para los lectores del Blogin’ una pieza como “Sweet Caroline” suene a carne de “Radio 80” u “Onda melodía”, pero en America es mucho más que éso, es casi un himno, o sin el “casi” para los fans del equipo de beisbol de los RedSox de Boston (el equipo en el que jugaba Sam Malone antes de abrir el “Cheers”), que tienen la tradición de entonarla a pleno grito al final de la octava entrada de cada partido que se juega en su campo de Fenway, con el apoyo incluso de los marcadores electrónicos, que van pasando la letra, lo cual no les impide añadirle algunos detalles de su cosecha, como un rechinante “so good, so good, so good!”. El origen de este ritual es incierto, ya que la canción no dice nada de Boston, ni de calcetines o medias rojas (Red Sox), lo cual la convierte en una especie de “Paquito el chocolatero” para los bostonianos.

Al margen de la extraña afición Bostoniana, la canción tiene para muchos americanos un significado más profundo, de evocación de aquella época que todos hemos vivido alguna vez en la cual “los buenos tiempos nunca parecieron tan buenos”. Esto queda reflejado en aquella memorable escena de la película “Beautiful Girls” (1996, Ted Damme) en la cual los amigos, reunidos en el bar tras llevar varios años separados, se unen espontáneamente en el coro de la canción.

Y que conste que podíamos haber elegido muchas otras gloriosas piezas de Neil. Como su “Cracklin’ Rosie”, por ejemplo, sobre una botella de vino que los miembros solteros de una tribu de indios canadienses se reunían para beber en sus largas y, sobre todo, solitarias noches, y que trataban como si fuera su propia mujer… pero esa es otra historia.

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14 Comments

  • El dia 03.01.2007, Vidal dijo:

    …pos a mí me gusta más Burial, abe?

    • El dia 03.01.2007, carrascus dijo:

      Pos sí… a mí también me gustaba más Burial. Sobre todo porque me hacían rebajas en los discos y me invitaban a cerveza.

      • El dia 03.01.2007, EuLaliA dijo:

        Desde luego……..cuando os poneis misteriosos no hay quien os gane. Un post tan bueno y con tanto de que hablar y os poneis a hablar de Burial que no se ni lo que es.

        Esta vez tambien un diez para el titulo del post. Contais unas cosas increibles de Neil Diamond, la verdad es que leer vuetros post y cambiar la forma de ver a la gente de la que hablais es todo uno.

        • El dia 03.01.2007, JL Ambrosio dijo:

          Pues a los Burial de los que habla Vidal aún no los he escuchado, pero no me importaría saber algo más de ellos. ¿Se animaría Vidal a escribirnos algo acerca de ese grupo?….(haremos como si no supiéramos la respuesta)

          Y al Burial del que habla Carrascus tampoco lo conocí, aparte de haber entrado alguna vez en la tienda de discos que tenía en la calle Aguilas.

          • El dia 03.01.2007, carrascus dijo:

            Efectivamente, Ambrosio, allí tenía la tienda. Pero él no se llamaba Burial, hombre… se llama José Manuel, también conocido por “el gordo”.

            Y estoy seguro de que con las cosas que nos pasaron a su lado a mí y a varios más de los que suelen leer este blog habría material para varios posts… muy cómicos la mayoría de ellos.

            • El dia 04.01.2007, jl ambrosio dijo:

              Ya, bueno, ahora se entiende mejor…Y respecto a los otros Burial, gracias a un viejo amigo al que no veía desde hacía más de un año y al que he vuelto a rehabilitar (Slsk) acabo de hacerme con el disco que cita Vidal, y la verdad es que se le agradece la referencia. En las antípodas de Neil, pero a mí me ha caído hasta bien y todo, a estas horas se deja oír con gusto.

              • El dia 10.01.2007, Microalgo dijo:

                No se corten con lo de las anécdotas… aunque sigue siendo un gustazo leer cosas que uno desconoce sobre cantantes que sí conoce (o creía conocer). No tenía ni idea de la turbia adolescencia de Diamond.

                • El dia 10.01.2007, carrascus dijo:

                  Como siempre, encantados de abrirle nuevas perspectivas, D. Micro. Lo de las anécdotas con “El Gordo” de Burial es algo que se estudiará… yo creo que lo mejor sería recopilar muchas de ellas entre todos los que las hemos vivido, por ejemplo, alrededor de unas cervezas, apuntarlas para que no se olviden, y luego convertirlas en un divertido post.

                  • El dia 13.01.2007, carolink dijo:

                    por favor, olviden las anécdotas, entierren el pasado, borren, obnubilen, obvien, desaparezcan, difuminen, pónganle el secreto del sumario, leñe.
                    La “cercana Carolina” no se deja caer nunca por aquí, pero no podía ser tan grosera de no agradecer esta dedicatoria. Ese peaso de blog con sopita de picadillo, va por ustedes!

                    • El dia 13.01.2007, carrascus dijo:

                      Vaya… pues parece haber controversia sobre la conveniencia de publicar o no el “rico anecdotario” burialesco. Otro factor más para tener en cuenta en el estudio de la cuestión.

                      Se le agradece enormemente a nuestra más cercana Dulce Carolink que haya roto su autoimpuesto silencio para escribirnos estas líneas.

                      Y no dudes de que nos apuntaremos algún día a esa sopita de picadillo… eso sí, tienes que ponerla con muchos tropezones de jamón y currusquitos de pan frito…

                      • El dia 13.01.2007, carrascus dijo:

                        Por cierto… que hace algún tiempo hablamos de incluir un link a “La Cámara de las Maravillas” y no había vuelto a recordarlo hasta ahora…

                        • El dia 14.01.2007, carolink dijo:

                          Lo de no querer incursiones en el pasado es por lo que me pueda tocar… Miren que yo también paré (menos, mucho menos) en aquellos ambientes. Vamos, que cualquier tiempo pasado fue, a mi juicio, peor, siempre peor. Pero, en fin, no dejen a su exquisita audiencia sin esas suculentas anécdotas…

                          • El dia 14.01.2007, carrascus dijo:

                            Pero Carolink, mujer… ¿como puedes pensar de unos caballeros tan políticamente correctos como nosotros que íbamos a avergonzarte aireando alguna de las barbaridades que cometiste de jovencita…? al menos no sin antes pedirte el correspondiente permiso…

                            Fíjate que hasta ahora siempre nos hemos mordido la lengua, y en este blog la única alusión que hay hacia tu persona (aparte de la cariñosa dedicatoria, claro) está en uno de los posts recuperados de la época Replicante, concretamente el número 77…

                            • El dia 22.11.2007, jl dijo:

                              Más de once meses después, ha surgido una noticia que creo que habrá que trasladar aquí:

                              Neil Diamond guardó un secreto por décadas. Sin embargo, finalmente reveló que su inspiración para el clásico “Sweet Caroline” fue la hija del presidente John F. Kennedy.

                              “Nunca antes lo había hablado con nadie, intencionalmente”, dijo el lunes a la AP el cantante y compositor de 66 años, durante un receso en las grabaciones de su próximo disco. “Pensé que quizás se lo diría a Caroline cuando la conociera algún día”.
                              La oportunidad le llegó la semana pasada cuando cantó el tema vía satélite para la fiesta de Caroline Kennedy Schlossberg por su 50 cumpleaños.
                              Diamond era un “cantautor joven y sin un duro” cuando le llamó la atención una fotografía de la hija del presidente publicada en una revista.
                              “Era una foto de una niñita vestida de punta en blanco en su ropa de montar junto a su poni”, recordó. “Fue una imagen tan inocente y maravillosa. De inmediato sentí que había una canción allí”.
                              Años después, mientras estaba en un hotel en Memphis, escribió la letra y compuso la música en menos de una hora.
                              “La canción fue No. 1 y probablemente es la más grande e importante de mi carrera, y tengo que agradecerle a ella por la inspiración”, declaró. “Estoy feliz de haberme sacado esto del pecho y de habérselo dicho a Caroline. Pensé que se sentiría avergonzada, pero se mostró impresionada y realmente contenta”.
                              “Sweet Caroline” reapareció recientemente en las listas de popularidad, en parte gracias a los Medias Rojas de Boston, que tocan el tema en cada partido que juegan en casa.
                              “Creo que lo consideran de buena suerte”, dijo Diamond, apuntando que los Medias Rojas se han convertido en su equipo favorito.
                              Y el retorno del tema a las listas lo ha dejado “sin palabras”.
                              “Esa canción la escribí hace 40 años, así que estoy simplemente abrumado por el hecho de que haya vuelto y, lo más importante, porque la gente la haya albergado en sus corazones por tantos años”

                              Bueno es saberlo.

                              Aunque no me trago eso de que cuando la compuso Neil era un “cantautor joven y sin un duro“. Carrascus da otra versión más arriba que me parece más creíble. Y si consultaís su discografía, para cuando se publicó el single, Neil ya tenía varios éxitos, como “Solitary man” o “Cherry cherry” (aunque ninguno en el número uno) en la mochila. Por no hablar de su trabajo como compositor a sueldo (“I’m a believer” de The Monkees). No creo que “Sweet Caroline” se llevase varios años en la nevera.
                              En fin, así se escribe la historia.

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