Atrapado por el blues de Memphis
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Categorías: Forever Young
Carrascus

A medida que se acerquen las navidades comenzarán a aparecer las listas de mejores discos del año y los resúmenes con los mejores momentos de los 365 días pasados. Estoy seguro que en muchos de ellos se hablará de “Tropicalia. A Brazilian Revolution in Sound”, un disco recopilatorio de música brasileña de los años 60, que ha surgido al amparo del vistazo hacia atrás de la nueva progresía brasileña, y por extensión, mundial. Esta recopilación solo nos muestra la banda sonora de una época… pero la magnitud de esa revolución fue mucho mayor.

Una gran parte del arte más radical de los años 60 y 70 no está en los museos, o lo está solo de forma residual, como el confeti que queda esparcido después de una gran fiesta. Y esto ocurre sobre todo cuando el arte se basa en acciones e interacciones más que en objetos.

“TROPICALIA” fue una de esas artes, muy fugitiva, además. Apenas floreció durante tres años, entre 1967 y 1969.

null“Tropicalia”, o el Tropicalismo, como también se denominó, no fue tanto un estilo o un movimiento como una atmósfera, un flujo de juventud, cosmopolitismo y liberación optimista que iluminó al Brasil como un baño de sol y se reflejó en todo: arte, música, moda, cine, teatro, literatura… como fue un todo hecho de muchas partes, algunos de sus elementos, como el arte y la música pop, conectaban solo oblicuamente. Unió la cultura brasileña con la cultura global en una combinación sin apenas digerir.

Casi instantáneamente comenzó a crecer una cosecha de incipientes híbridos: el rock psicodélico americano se convirtió en compañero de cama de la samba, que a veces hacía cama redonda con la música concreta de vanguardia, loops, experimentos con el sonido… la resistencia política se mezcló con el placer, el arte brasileño con el arte internacional. El nuevo crecimiento fue denso y estaba por todas partes, uno podía mirarlo, escucharlo, sentirlo, respirar su perfume, vivir dentro de él.

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O también podías elegir no hacerlo. Por dos motivos; el mejor, porque te resultase incomprensible; y el peor… porque te resultase amenazador. Y este era el caso de las autoridades militares que por entonces detentaban allí el poder. Para ellos representaba un peligro claro y presente. Los militares no daban ninguna opción, caían como una losa sobre cualquier tipo de subversión, como ya habían demostrado acabando radicalmente a principios de 1.968 con las protestas estudiantiles, asesinando en plena protesta a tres de los manifestantes. Quizás para congraciarse un poco dejaron que la fiesta tropical continuase durante algún tiempo, pero luego la prohibieron. Para el nacimiento de la nueva década, “Tropicalia” estaba definitivamente terminada, y solo quedaban retazos de ella tras de sí: fotos, películas, discos, manifiestos, y frágiles piezas artísticas. Y el caso es que políticamente “Tropicalia” fue una corriente opositora pero sin ser ideológica, más bien podríamos decir que abarcaba muchas ideologías.

El nombre de “Tropicalia” provenía de una obra de Helio Oiticica, una figura líder de la vanguardia brasileña, que ya murió en 1.980 con 43 años, y que solía pintar cuadros abstractos de clara inspiración en Mondrian, y experimentaba también con materiales efímeros y formas táctiles. Este hombre huía de las galerías de arte y prefería exhibir sus obras dentro del entorno habitual de la gente, de forma que los que la veían pudiesen participar también. En 1.967 realizó una exposición enorme en la que mezclaba toda su obra con elementos muy brasileños, consiguiendo una abstracción modernista muy exótica y estimulante sensorialmente. A la exhibición tan funky y destartalada que consiguió, le puso de nombre “Tropicalia”.

Y ese fue el principio.

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Helio Oiticica también fue muy explícito sobre la música que tenía que sonar en su exhibición; canciones de Gilberto Gil y Caetano Veloso, dos de las jóvenes estrellas musicales más importantes del país; sobre todo comenzaba a ser especialmente popular el ensoñador Veloso, que unos meses más tarde, en un claro reconocimiento a Oiticica, tituló su disco con el nombre de “Tropicalia”, y en el proceso también dio el nombre a un intenso momento de la cultura pop brasileña.

A partir de entonces mucha gente se asoció enseguida con “Tropicalia”, sobre todo con su música, que combinaba el bossa-nova, con el pop europeo y americano y el material tradicional brasileño, para envolver unas letras totalmente anti-sistema. Aparecieron otros viajeros tropicalistas como Gal Costa, una antigua estilista del bossa-nova, ahora vestida como Little Richards y cantando como Janis Joplin; Os Mutantes, los sofisticados anarquistas musicales que años después Kurt Cobain quiso, sin conseguirlo, llevar de teloneros de Nirvana en sus giras; o Tom Zé, el primer vanguardista original brasileño, que también años después consiguió notoriedad mundial al salir de gira junto a los post-rockers supremos, Tortoise.

Y pronto comenzaron a aflorar las tensiones. A pesar de, o a causa de su popularidad, “Tropicalia” comenzó a arder por los dos extremos de su espectro político. Para la izquierda, su éxito comercial era profundamente sospechoso, y su adhesión al hedonismo como forma de subversión, reaccionaria. Incluso Helio Oiticica comenzó a apartarse porque compartía este pensamiento.

Para la derecha la cosa era mucho más simple: “Tropicalia” era parte de un impulso revolucionario internacional, y había que echarlo abajo. Cuando Caetano Veloso y Gilberto Gil comenzaron a dar conciertos desplegando en el escenario una enorme pancarta diseñada por Oiticica, en la que se podía leer “Sé un fuera de la ley. Sé un héroe”, pronto fueron detenidos, encarcelados y posteriormente exiliados.

Y ese fue el fin.

Caetano Veloso se convirtió en una celebridad internacional, que fue suavizando los filos de “Tropicalia” mientras procuraba mantener libre su espíritu, y Gilberto Gil, con el tiempo, se convirtió en Ministro de Cultura de Brasil, y de vez en cuando invoca a “Tropicalia” como modelo a seguir pero permaneciendo bastante ambiguo sobre como definir su política.

La ambigüedad que siempre existió, y el rechazo de dogmatismo, abrieron el camino para el activismo carnavalero colectivo que prima en la actualidad, que corre paralelo con un cierto “intervencionismo” político en el mundo de las artes de hoy en día, muy sesgado a la izquierda, que alude continuamente a las injusticias sociales de las que el Tropicalismo nunca fue consignatario.

Visto con la perspectiva de los años, “Tropicalia” es un arte de gestos, no congelado en el tiempo, sino repetido y traducido de forma diferente por cada uno de los que nos acercamos ahora a él. Si congeniamos con el arte, éste será algo; si no lo hacemos, no será nada. Su creación es nuestra responsabilidad.

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12 Comments

  • El dia 23.11.2006, Lurrid dijo:

    Hablando de recopilaciones navideñas, que años aquellos, cuando mi abuela me regalaba el Boom 2 y 3 y demás, con superhits como “Forever together” de Rick Ashley. Quiero tupé como ese!!!!

    Un saludo.

    • El dia 24.11.2006, jlambrosio dijo:

      Atentos al contraste.

      Hace unos días se presentó en España un libro dedicado a los cantautores que hicieron de, ejm, resistencia en España los últimos años de la dictadura y primeros de la democracia (en nuestro blog hermano Replicante se hicieron eco hace unos días) y, la verdad sea dicha, es que su música era poco excitante (seamos benévolos) en aquellos días y encima ha envejecido fatal. Por no hablar de a lo que aquellos intérpretes se han dedicado desde entonces.

      Y los brasileños éstos, con una dictadura que era mucho más letal que la nuestra en sus últimos años, sacaron unos peazos de discos que no sólo sonaban a gloria entonces (me imagino, que yo era mu chinorri y estaba mu lejos pa’ escucharlos entonces) sino que encima van ganando con los años. Incluso los tíos abrieron caminos que todavía están por explorar, con su sentido natural de la fusión.

      • El dia 24.11.2006, carrascus dijo:

        Este comentario en realidad es un off-topic, pero está relacionado con el Radio-Blogin’ que tenemos montado ahora.

        No me ha llegado con mucha anticipación, pero todavía estais a tiempo por si os apetece pasaros hoy por allí:

        • El dia 25.11.2006, carrascus dijo:

          Pues anoche anduve por “Casas Viejas”. Hasta que me vine no había demasiada gente, pero la que había estaba animada. A causa de nuestros “inadecuados” horarios laborales, mi mujer y yo tuvimos que dejar la fiesta antes de las “11,59”, como el título de la canción de Blondie que DJ Gema me dedicó tan afectuosamente, y no pudimos ver la actuación de las Super Precarias.

          Me llevé la agradable sorpresa de ver que otra de las DJs (no le pregunté si la almeja atómica o la Ea7) era también una común amiga de algunos de los que siguen este blog, Concha “Sick Buzos”.

          En lo que respecta al post propiamente dicho, me gustaría añadir algo más a ese paralelismo que apuntaba Ambrosio en su comentario, y que aún nos pilla más cerca en el tiempo. Tan cerca, que bien podrían aplicárselo muchos artistas españoles en este mismo momento.

          El Tropicalismo en realidad nació como un paso adelante sobre los nacionalistas brasileños que se habían convertido en unos reaccionarios (¿os suena?), y con este movimiento se pretendía universalizar la música, el lenguaje, el arte brasileño. Modernizar no solo la música, sino toda la cultura brasileña.

          De forma muy irreverente “Tropicalia” no solo transformó los criterios estéticos establecidos en música y política, sino también en moral, comportamiento, sexo, ropa…

          Una cosa para terminar… hemos añadido un recuadrito en la columna de la derecha del blog… ¿captáis la indirecta…?

          • El dia 25.11.2006, Sérilan dijo:

            Muy acertado con la frasecita el E. Dans éste, y muy acertados vosotros al secuestrarla para el blog, a ver si hace efecto,

            En ralación a Tropicalia como siempre es de agradecer la fluidez de datos. Puedo reconocerme gran amante de la música brasileña pero veo que aún me queda mucho por descubrir.

            Solo deciros que durante mucho tiempo (y lo sigue siendo) de Caetano Veloso fué mi canción de cuna. No se si a vosotros os ocurre igual pero para mí cada momento del dia tiene su musica favorita y a Caetano lo instalé en la noche.

            Oyendolo mi mente fué descubriendo un Brasil mas inquieto colorista y sensual de lo que las portadas carnavaleras nos muestran y que tomaron cuerpo el año pasado al visitarlo.

            Hace unos meses estuve en La Carbonería en Sevilla con algunos amigos brasileños y aunque nó exactamente del movimiento Tropicalia sí hablamos de muchas cosas que tenian que ver con musica, tendencias, cultura, politica, etc..

            En fin..yo creo que el Tropicalismo en esencia les sigue flotando en el aire.

            Por cierto, alguien sabe si Bebel Gilberto es familia de Astrud Gilberto..??

            • El dia 25.11.2006, Velia dijo:

              Pués yo también estuve ayer en Casas Viejas y como mis obligaciones laborales son, ahora, inexistentes pude quedarme hasta tarde y le diré, señor Carrascus, que la cosa se fué animando bastante…
              Por cierto que las dos djs quedaron encantadas con su visita (Concha, evidentemente, era la almeja átomica)
              No eran muy profesionales pero tenian ganas e ilusión que ya es mucho.
              No se perdió usted nada con no ver a Las Superprecarias, se les tiene cariño pero musicalmente son flojillas y el sonido era penoso.
              En fin pués solo queda decir lo de ¡UN DESALOJO OTRA OKUPACION!! es muy triste que un espacio donde tienen cabida tantas actividades culturales y tanta diversidad de gente no genere para nuestro querido ayuntamiento otro interés que el meramente especulativo. Pero esto tampoco es nuevo para nadie ¿verdad?

              • El dia 26.11.2006, JL Ambrosio dijo:

                ¿Bebel y Astrud? Bueno, Astrud fue pareja de Joao Gilberto, e incluso cantó con su esposo en aquel célebre disco seminal de la bossa nova junto a Stan Getz y Antonio Carlos Jobim (1963)…pero Bebel no es hija suya sino de otra mujer posterior de Joao Gilberto, Miucha, de quien nació en 1966. Hijastra, pues.

                • El dia 26.11.2006, Sérilan dijo:

                  Pués no canta mal la chica ésta, incluso tengo algo grabado con su padre realmente interesante.

                  Ay….los brasileños y sus voces de tercioepelo. Gracias Ambrosio

                  • El dia 26.11.2006, carrascus dijo:

                    Qué se le va a hacer, Velia…? Los espacios de autogestión y libertad siempre se atragantan a cualquier equipo de gobierno municipal. Puede que solo sea cuestión de tiempo y lo imposible esté más cerca de lo que nos pensamos.

                    Oiga, querida Sérilan, espero que su uso de las canciones de Caetano Veloso para las noches no sea porque les encuentre propiedades somníferas… jejeje…

                    Dice que el año pasado anduvo por Brasil, ¿por qué no nos cuenta de primera mano como vió usted esa esencia de tropicalismo que dice que sigue flotando en el aire (“blowind in the wind”… qué bien traído…) por allí?

                    Respecto a su pregunta, tengo que decirle que Bebel Gilberto no es familia de Astrud Gilberto, sin embargo pudieron haberlo sido de haber seguido Astrud casada con Joao Gilberto durante algún tiempo más.

                    Astrud, que tiene de apellido real un impronunciable nombre alemán, cambió su apellido al casarse con Joao Gilberto, y tuvo dos hijos con él, Marcelo y Gregory, que también son músicos y han colaborado a veces con su madre.

                    Pero Bebel Gilberto es hija de Joao y su segunda esposa, la también cantante Miucha, hermana, por cierto, de Chico Buarque. Así que con este padre y este tío no es sorprendente que Bebel haya nacido con esa maravillosa forma de cantar. Hasta su nombre suena como una caricia suave.

                    Le aporto un dato, aunque usted seguramente ya lo sabrá. En su último disco original (sin hablar de las remezclas) hasta ahora, que se llama como ella y salió hace un par de años, la primera canción que canta Bebel es “Baby”, precisamente una canción que tiene mucho que ver con la época de Tropicalia, porque la compuso su admirado Caetano Veloso y la editó más o menos en ese tiempo. Para el disco de Bebel, Os Mutantes, que tienen un sentido del humor parecido al de la chica, le pusieron a la canción unas letras más picantes y ligeras en inglés, que iban perfectamente con la personalidad de ella.

                    • El dia 26.11.2006, carrascus dijo:

                      Vaya… mientras redactaba mi largo anterior comentario veo que ya había contestado Ambrosio, e incluso escrito Sérilan. Perdón, pues, por la redundancia.

                      • El dia 26.11.2006, Sérilan dijo:

                        Nada de perdón Carrascus, le agradezco tanto como a Ambrosio su buena predisposición al aportarme datos para mí desconocidos y que con su comentario se amplían.

                        Un beso para los dos, repartanselos como quieran

                        Y hombre, a Caetano no es que lo tenga yo como sustituto de la Valeriana porque no es mi caso, gracias a dios tengo buen dormir y mejor soñar y en eso mire usted…como que el Veloso abre mis puertas hacia Oniria de una forma muy sugerente. Por qué privarme..??

                        Y esa esencia del Tropicalismo que me pareció intuir en ellos fue en La Carbonería (que manera de volar no..?? ) en Brasíl me dediqué a perderme en sus selvas y a casi volar por entre cataratas, y ahí le aseguro que ni Tropicalia ni nada de nada.

                        • El dia 27.11.2006, Vidal dijo:

                          Bebel canta bonito, pero desde que murió Suba (el tipo que produjo y concibió su primer disco) ha caido en barrena hacia el lado más pegajoso y comercial del… ¿downtempo?

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