Atrapado por el blues de Memphis
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LA OTRA OREJA DE VAN GOGH
Carrascus

Hace muchos años, yo hacía un programa de radio los sábados por la tarde. Comenzaba a las cinco. Y antes del mío, a las cuatro de la tarde, se emitía otro que solía programar música similar a ésta:

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Age Wave

Yo iba a la emisora y hacía el programa en directo. Pero el programa anterior era grabado. El tipo que lo hacía solía ir un día entre semana y meterse en un estudio donde lo dejaba enlatado, por lo que aunque llevábamos varios meses saliendo en la radio uno detrás del otro, aún no nos conocíamos.

Una tarde, la canción con la que abrí el programa era de Alan Vega, y la presenté diciendo más o menos que aquello “era el mejor remedio para una indigestión de techno-pop”, que por aquel entonces era un estilo que sonaba mucho.

El problema fue que el que hacía el programa anterior, allá en su casa se había quedado a oír el mío después de terminar el suyo (cosa que solía hacer), y mi frase le sentó fatal porque pensaba que estaba refiriéndome a su programa. Nada más alejado de mi intención, por supuesto, pero eso fue lo que él pensó.

Y desde esa tarde, por todos los bares, garitos y salas de concierto por las que se movía comenzó a preguntar por mí a los conocidos comunes que teníamos: “Quillo, Blas, ¿Quién es el Carrasco hijoputa ese, que mira lo que ha dicho de mi programa?”, “Oye Luis, ¿tú conoces al cabrón del Carrasco y sabes por donde suele parar?”, “Niño, Jóse, si ves que está por aquí el Carrasco mamón ése señálamelo, que lo voy a rajá…”

Así hasta que nos encontramos en un concierto del Fun Club una noche que, gracias a Dios, el tío no llevaba navaja. Los demás ya le hablaban bien de mí, claro, y le decían que seguramente sería un malentendido, pero él no se lo creía del todo hasta que pudimos aclararlo, y a partir de entonces creció entre los dos una amistad que todavía perdura.

El “navajero” en cuestión se llama ANTONIO MURGA y es éste tío raro que podéis ver aquí abajo cobijado bajo un paraguas en una habitación cerrada, contemplando como otro pirado como él estrangula a un bebé mientras están velando a un muerto, al que han vestido de forma muy poco decorosa para tal ocasión.

Ambrosio le conoció aún antes que yo, más o menos en la época en que fue tomada esta foto, cuando Antonio Murga formaba parte del grupo Estertor. Le cedo ahora la palabra a mi colega de blog:

Debía ser allá por el último trimestre de 1985. Por algún motivo que aún no tengo claro, me encontraba compaginando los estudios con la absurda pretensión de escribir un libro sobre los grupos sevillanos de la época, lo que requería ir de entrevista en entrevista. Fueron Eva Tovar y Blas Fernández, como siempre, quienes me pusieron en la pista de una nueva banda que había grabado una maqueta que se hacía notar desde un principio, como si fuese un grano en la punta de la nariz. La banda se llamaba Estertor.

Guitarras abrasadoras, una voz de alguien que parecía ser peligroso y estar muy enfadado y letras… Definitivamente, eso era lo más intranquilizador, al menos para un tipo apocado como menda: proclamaban limpiarse el culo con Jordi Pujol, mandaban a la mierda a unos cuantos canónigos, se revolcaban en la esquizofrenia más aguda, junto con referencias culturales inimaginables para una banda de aquellos días.

Así que, os podeís imaginar, marqué su número de teléfono con bastante aprehensión: imágenes de tipos gigantescos con botas claveteadas, enfundados en cuero, con puntiagudos collares de perros y crestas de mohicano cruzaban mi mente. Para mi sorpresa, la voz del otro extremo parecía muy tranquila. Para mayor sorpresa aún, resulta que los componentes de la banda vivían en mi propio barrio. Rayos, no recordaba haberme cruzado nunca con un tipo de ésos. Pero también es cierto que yo salía poco.

En el dia, hora y lugar señalados para la entrevista, los esquemas se me terminaron de derrumbar cuando por allí aparecieron dos chicos que podían haber estado perfectamente en mi clase. Nada de pinchos, cuero o crestas mohicanas. Es más, aquel día tuve la satisfacción de conocer al lider de aquella banda, Antonio Murga, y de contar con su amistad en lo sucesivo. En los años posteriores, a medida que sus habilidades musicales se expandían, sus aventuras musicales fueron haciendose cada vez más arriesgadas. Con frecuencia, sus fondos musicales transmitían intranquilidad. Como un largo tunel oscuro, aquella música se podía soportar mejor acompañado, con alguien al lado para hacer algún comentario ocasional.

Para mí, siempre será un misterio cómo estos desasosegadores experimentos musicales pueden provenir de alguien tan “buena gente”.

El programa que Antonio Murga hacía antes que el mío se llamaba “La Oreja de Van Gogh”. Una tarde, oyendo la radio en mi coche unos meses (o años, no recuerdo) más tarde presentaron en la emisora que oía la canción de un grupo totalmente nuevo, que se llamaba “La Oreja de Van Gogh”. Mi primera reacción fue decirle a mi mujer, que me acompañaba, “coño, el Murga ha grabado un disco y no me ha dicho ná”. Enseguida me di cuenta de mi error, nada más empezar a sonar la canción.

Antonio todavía piensa que el nombre se lo copiaron. Una de las cosas que él solía hacer era enviar grabaciones de sus programas a un montón de contactos que tenía repartidos por toda Europa, que a su vez le remitían los suyos para que los emitiese aquí, y así se establecía un circuito en el que esta música tan poco convencional se iba extendiendo. Uno de los contactos más fuertes que tenía Antonio, y de los que más colaboraban con él era Cruz Goróstegui, al que curiosamente yo conocía hace años por intercambiarnos cassettes, cuando éste aún trabajaba en una fábrica metalúrgica y no hacía radio ni prensa. Por entonces Cruz ya colaboraba en el Festival de Jazz de San Sebastián y era uno de los pilares de la “cultura”, y tenía un programa de radio muy escuchado en toda esa zona, en el que emitía de vez en cuando los programas que le enviaba Antonio. Es muy normal pensar que a muchos de los que oyesen el nombre de “La Oreja de Van Gogh” éste les llamase la atención, y también es normal pensar que si iban a sacar un grupo musical (aunque de un género bien distinto) pensasen en ponerle ese nombre. Y sí, ese grupo en el que estás pensando es precisamente de aquella zona. Es una pena que ni Antonio ni el director de Radio Aljarafe pensaran siquiera en registrar el nombre.

Desde entonces “el Murga” ha ido editando de forma casera, en formato de cassettes antes, y de CDs ahora, una multitud de proyectos que iba repartiendo entre su círculo, a la vez que iba colaborando en todos los proyectos audio-visuales que le interesaban. Y haciendo radio, su “Espantasiestas” nos ha acompañado muchas tardes en que la música electrónica ha sustituído a la rápida cabezada en el sofá.

“Lemur de ojos tristes”, “Desarraigados”, “Psycholoop”, “Tatix”, “Estrella de Irak”, “Calaveras de colores”… loops, ritmos tribales, electrónicos, psicofonías… Premio a la Creación Audiovisual Andaluza con “Pentálogo Insalvable”… Multitud de exposiciones de mail-art… cuatro poemas visuales que incluyó en el 2º volumen de la “Antología de la Poesía Visual” de Víctor Pozanco en su Biblioteca CYH, Ciencias y Humanidades…

Precisamente de esta colaboración surgió la obra que ahora presenta en sociedad. Es la primera de ellas que Antonio va a editar de forma comercial, al menos en solitario, porque sí que se han distribuido comercialmente varias de las recopilaciones en las que él ha participado.

Y también es una novedad para la editorial, porque no es una casa discográfica; hasta ahora solo ha editado libros, y ésta es la primera vez que los acompaña con un CD musical. No desentona, por supuesto, porque todos los que habían pasado hasta ahora por esta casa tienen esa impronta subversiva e iconoclasta que hace que su arte sea tan marginal.

Y así es también “EL ARTE ENCUBIERTO” de Antonio Murga, un ataque a los poderes fácticos de la política y la cultura, que protesta contra el abuso que éstos hacen de ese poder que poseen, y les dibuja con el tono irónico que podéis apreciar por vosotros mismos en todos estos poemas visuales que reproducimos aquí y que forman parte de la obra presentada, que muestra hasta 80 de ellos.

La parte musical consta de otras 80 piezas cortas, de duración en torno al minuto. De ellas hemos entresacado todas las que ilustran este post. Como podéis oír tambien, son un acompañamiento excelente para este contestatario trabajo. A la primera escucha a mí me han traído reminiscencias de mis queridos Residents. No es casualidad, claro, esta banda también ha sido una clara influencia en la obra de Antonio. Y además, posiblemente las aplicaciones que éste usa de forma casera en su ordenador tratan la música de forma similar a como lo hacían los programas que una banda experimental americana pudiese usar en un estudio en la época en que los Residents editaban, por citar solo un ejemplo, su “Commercial Album”. El párrafo que arriba ha escrito Ambrosio tiene partes que sirven perfectamente para definir la música que contiene “El Arte Encubierto”, no vamos a repetirnos, mejor nos vemos y hablamos de todo ello en “La Carbonería”, el jueves 16, a las ocho de la tarde…

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8 Comments

  • El dia 17.11.2006, EuLaliA dijo:

    ¿Bueno que, nadie va a contar como fue anoche la presentacion?

    • El dia 17.11.2006, jlambrosio dijo:

      Pues…un poco zzzzzzzz hasta que intervino Murga, quien dejó en el aire varias dudas acerca del título de su libro/CD: “¿El arte encubierto? ¿Por quién? ¿Para qué lo encubren? ¿Cómo lo encubren?”. Lástima que semejantes cuestiones no quedaran resueltas. Eso sí, se revolvió contra el invitado estrella a la presentación (Pablo del Barco, poeta visual de Sevilla) cuando éste se refirió al acompañamiento musical indicando que “la música se hace sola”. Y no es para menos, pues los 80 temas se ven que están muy trabajados y, sorpresa, resultan ser bastante juguetones. Incluso (oh tempora) son susceptibles de ser bailados en algunos momentos, lo cual, viniendo de A_Murga, es tanto como si me dijeran que han abierto una tintorería en la luna.
      En cualquier caso, como aquello no es que fuera un despiporre de animación, a las diez Carrascus y menda, que ya habíamos comprado el libro, estabamos cada uno camino de su casa. Que como en casa no se está en ningún sitio.

      • El dia 17.11.2006, carrascus dijo:

        Jejeje… pues sí, sí que fue divertido el momento que cuenta Ambrosio. Nada más cederle el micrófono a Antonio, le faltó tiempo para decirle al señor aquél que “la música, de hacerse sola, nada de nada…”

        Hay que ser radical para enmendarle la plana en público al tío que está presentando tu obra; y en realidad, aunque un poco soso, no lo estaba haciendo mal porque el hombre ponía empeño en hacernos entender qué es eso de Poema Visual y como lo interpretaba el propio Antonio Murga. Lo que pasa es que cuando uno habla de lo que no sabe, con frecuencia suele decir alguna inconveniencia, y eso es lo que le pasó a este señor al hablar de la música. Y además hay que sumar que Antonio es bastante picajosillo con sus cosas… recuérdese como nos conocimos.

        Después del acto, cuando le hablé de ello, me dijo que estuvo pensándose no decirle nada, pero que lo hizo porque no es la primera vez que alguien dice éso de la música que él hace, y que ya estaba un poco hasta los cojones.

        Por cierto, que mirando con atención el libro, he visto uno de los montajes visuales que me habían pasado desapercibido en el DVD que Antonio me pasó unos días antes. Y quiero ponerlo ahora aquí para que lo veais también vosotros porque es la desfiguración del Santo Patrón de nuestro Blog.

        Este poema visual se llama “Piojos on the wind”, y desde este momento queda adoptado como nuestra mascota iconoclasta. Si lo viese el propio Bobby seguro que pondría una expresión como la que tiene en la foto de la cabecera del blog.

        • El dia 17.11.2006, jl ambrosio dijo:

          Me pregunto por qué todas las fotos del libro salen invertidas, como ésta en la que tenemos a un Dylan zurdo poniendo un extraño acorde que fijo que nunca ha usado en sus canciones. En una de Silvio R, tal vez (que me corrija Microignacio), pero ¿en una de Dylan?

          • El dia 18.11.2006, carrascus dijo:

            Pues sí, ahora que lo dices… es curioso. Yo solo lo había notado en la de Pau Gasol que reproduje en el post, pero mirando ahora en el libro, hay muchas que están invertidas. De todas formas, sobre lo del acorde de este montaje de Dylan… seguramente el cuerpo que ha usado no será de él, sino que le ha añadido su cabeza a la foto de algún guitarrista…

            • El dia 21.11.2006, carrascus dijo:

              Oye, Ambrosio, me he dado cuenta de una cosa. Ahora que he estado subiendo posts de los anteriormente publicados en Replicante, al subir el último hasta ahora, el “Young Blood”, y releer los comentarios, he visto que me pedías ya entonces (finales de abril) un artículo sobre Antonio Murga. Y yo te decía que lo escribiría y aprovecharía para contar la historia (real con aspecto de apócrifa) de como nos conocimos él y yo.

              Con casi siete meses de retraso… pero cumplí mi promesa…

              • El dia 08.05.2011, Use&Abuse dijo:

                Curiosa historia. No sé muy bien por donde cogerla, porque al comienzo cuenta con cierto despelleje y si bien, el tono no es cínico, juraría que es despectivo.

                Personalmente conozco a Antonio Murga de una sola ocasión en la que fui a su programa Espantasiestas (este no lo has comentado), por tener un amigo en común. Me pareció una persona interesante y normal. Con los pies bastante puestos en el suelo. Ahora bien… yo era un grandisimo seguidor del programa La Oreja de Van Gogh. Yo era de esos que cada tarde estaba a las 4 escuchandole desde casa e incluso grabando cintas con los programas. Años más tarde tuve varias conversaciones con él, vía e-mail..myspace etc.

                Lo que me apena de todo esto, es sin duda que una actualización tan grande, se base en 15 minutos de despelleje, frente a 3 de decir algo interesante/musical de esta persona… que realmente es lo importante.

                • El dia 08.05.2011, carrascus dijo:

                  La lectura de un texto siempre tiene un componente subjetivo por parte del lector que no tiene por qué coincidir con la subjetividad del que lo ha escrito, y a veces, ni con la objetividad reflejada en el texto. Y creo que esto es lo que ocurre en su caso, amigo Use&Abuse. Y eso no tiene tampoco por qué ser algo malo.

                  Pero eso implica también que a veces esa subjetividad nos haga formarnos una opinión desde el principio que nos lleve a adquirir unos prejuicios que hacen que el resto de la lectura la hagamos de forma viciada y ni siquiera nos demos cuenta de muchas de las cosas que leemos. Por ejemplo, en su caso debo decirle que ni el tono del texto es despectivo, ni los párrafos sobre anécdotas y datos interesantes/musicales (tomando tanto mi texto como el de Ambrosio, y considerando que lo contado sobre la personalidad de Antonio en lo que usted llama equivocadamente “despelleje” no sea interesante) mantienen una relación de 3 a 15, ni he dejado de comentar su programa “Espantasiestas”.

                  A lo mejor una relectura reposada le hace ver las cosas de otra manera…

                  De todas formas, igual que le digo eso le digo también que el artículo queda bastante cojo leyéndolo ahora en lugar de cuando fue escrito, hace ya casi cinco años, porque le falta la música que lo apoyaba, que era la mejor forma de reflejar ese aspecto de Antonio Murga. Y eso es debido a que por entonces aún no teníamos nuestro propia parcela en el ciberespacio, donde hemos colocado nuestro propio servidor, y contábamos con una cantidad de megas limitada, que nos hacía que cada cierto número de posts tuviésemos que quitar las canciones que los ilustraban porque de otra forma no nos cabrían las de los post siguientes, algo que dejamos de hacer poco después, ya que ahora nos cabe todo lo que queramos meter aunque nos pasemos tres vidas escribiendo entradas. Al menos en este post dejamos una de las piezas para que los lectores supiesen de qué estábamos hablando cuando describíamos su música. En el post original había una pieza por cada uno de los poemas visuales reproducidos.

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