Atrapado por el blues de Memphis
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Categorías: Tangled up in blue
jm carrasc

Hace unos días, en alguno de los comentarios al post “Formación Continua”, arrinconé por un momento mi propio código ético y llegué a aconsejarle a uno de nuestros mejores parroquianos un cierto disco.

Error.

Al momento volvieron a plantearseme las mismas preguntas que me hago en estos casos.

  • “¿soy yo quién para andar recomendando ni un disco ni un libro ni una película ni nada de nada?”
  • “¿Tengo acaso un criterio superior al de la persona a la que me dirijo?”
  • “¿puedo estar seguro de que le gustará mi recomendación?”
  • y, más importante aún,

  • “¿le haría caso yo a otra persona si estuvieramos en la situación inversa?”

La respuesta a casi todas estas preguntas, inevitablemente, es “NO”.
El corolario lógico es que tiendo a rehuir todas las recomendaciones que me hacen, especialmente aquellas que se hacen en un tono excesivamente fervoroso o, lo que es peor, las que se formulan por quienes acostumbran a pontificar ex-catedra que, obviamente, nunca se hacen las preguntas arriba indicadas. Ejemplos y formas las tenemos a montones, mucho más en los tiempos que corren, en los que para montar una tribuna de opinión los requisitos son tan laxos como los que se exigen para montar, por ejemplo, un blog. Si no, ya me diría de qué forma dos indocumentados como los que aquí estamos ibamos a tener un chiringo como éste.

Eso por lo que se refiere a las generalizaciones.

En el terreno particular, reconozco que el dependiente de una tienda de discos (incluso los que ya no están en activo ;)) tendría bastante legitimación para pregonarme las excelencias de lo que crea conveniente, por cuanto las respuestas a las preguntas arriba formuladas serían obvias. Imaginemos las que podría inventarse un dependiente ya bragado en esto de despachar discos al público, así al estilo Tenacious D, el plasta de “High fidelity”:

hifi jb

  • ¿Quién soy yo…? “Soy el que va a intentar que éste se lleve algunos discos de aquí”
  • ¿Tengo acaso un criterio superior? “Pos sí: el criterio del que se lleva diez horas al día atendiendo gente como tú, desde hace años”
  • ¿Puedo estar seguro de que le gustará? “Al menos se lo va a llevar de la tienda, que ya es algo. Si luego no le gusta, es su problema”
  • ¿Le haría caso yo a él? “Que se monte primero su tienda de discos y luego ya veremos”

No me malinterpreteís: le tengo mucho aprecio a esta casta de dependientes (Benavides, Azagra, Valentin, Goyo…) y el caso es que les debo muchos ratos buenos y tesorillos en forma de vinilos y cassettes que un buen día me recomendaron. Por eso creo que este tipo de recomendaciones no me duele.
En el terreno de la crítica musical me es más dificil aguantar a los predicadores. Los de la radio (y, por extensión, televisión y todos aquellos sitios susceptibles de añadir contenido audiovisual) tienen al menos el detalle de permitir que oigamos eso que tanto defienden, por lo que toda recomendación más o menos vehemente nos sobra, pues ya nos hemos hecho una idea del producto por nuestra cuenta. Pero los de la prensa escrita..ah, amigo, ahí me tiento más la ropa. Normalmente suelo fiarme de gran parte de estas reseñas y me motivan a buscar (en estos días los p2p sustituyen a los proverbiales cajones de rebajas) esa pieza que ha recibido tantas estrellas, aunque siempre según mi propio criterio (ya le pueden poner 20 estrellas al de Thom Yorke, que ese no entra en mi casa). Pero cuando en la crítica o en la reseña o en la entrevista alguien cita eso de “de escucha obligatoria”, “tu discoteca no estará completa sin..” o, peor aún “búsquense a la voz de ya…” la reacción es siempre la misma, o sea, correr en sentido contrario.

Curiosamente, en los últimos años, ha proliferado una nueva generación de aconsejadores, que no sólo nos permiten escuchar las canciones cuyos méritos se ensalzan, sino incluso (glub) poderlas disfrutar en nuestra colección sin pasar por caja. Retomando lo que decía Carrascus en aquel primer post sobre la Caja de Pandora, “los consumidores de música actuales están cada vez alejándose más de las tradicionales emisoras y disc-jockeys para guiar sus elecciones en función de los gustos de personas afines (a veces a los que ni siquiera conocen) a través de blogs y páginas webs en general”.

A título personal (¡y que no conste ésto como una recomendación!) reconozco que me he enganchado ligeramente a bigstereo, así como a The Yellow Stereo y a sus agregadores habituales. No solamente la mayoría de los artistas que aparecen diariamente en sus páginas coinciden con mi idea de cómo entiendo la música y la cultura pop, sino que la convivencia que DJs y bandas pop al estilo tradicional tienen en sus páginas me hacen pensar en un mundo sin etiquetas.

bigstereo

Aunque a veces el tipo de BigStereo puede llegar a ser odioso, como aquella vez que recomendaban un concierto de Soulwax con la frase “no te lo pierdas a menos que estés muerto”, uno está dispuesto a perdonarles siempre que me sigan presentando canciones de las que le alegran a uno el día en la oficina…poniendolas bajito, eso sí, para no molestar a los compis como Babutxa.

En el polo opuesto están esos discos, cintas o emepetreses que nos encontramos un día por casualidad, sin haber oído o leído nada sobre ellos o sus interpretes, pero que nos cautivaron a la primera…material para otro post, me temo.

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12 Comments

  • El dia 08.11.2006, Microalgo dijo:

    Pues ¿Qué quiere que le diga? A mí me gusta que me recomienden música. Que luego haga caso o no, ya es cosa mía. ¿O poner un post de Juana Molina no es recomendar su música de facto?

    • El dia 08.11.2006, jl ambrosio dijo:

      Me lo temía, no me expresé bien.

      Lo que yo quería es marcar la diferencia entre, por una parte,

      “Mira que artista tan interesante”

      y, por otra,

      “¿Qué haces que no tienes ya este disco?”

      El post va dedicado a la segunda de las expresiones, por supuesto. Y, en todos estos años, nunca le he escuchado o leído a Carrascus algo así.

      • El dia 08.11.2006, Microalgo dijo:

        Ya, me hago cargo de que la diferencia está en ser “evangelizador” y no serlo. No lo ha expresado mal, en absoluto.

        Mi post sólo era un toque para evitar que Ustedes mismos pensaran limitar la vehemencia con que exaltan o deploran (qué verborrea que gasto, jopé) un autor, grupo o incluso tipo de música. No se corten. Que yo aprendo mucho con ello.

        • El dia 08.11.2006, Vidal dijo:

          Es cierto. Carrascus es más de desprestigiar que de prestigiar…
          Es decir, es de los que dicen cosas como “todos sabemos que los noventa, a nivel creativo, fueron mucho más pobres que las décadas anteriores”, y cosas así. Je.

          • El dia 08.11.2006, carrascus dijo:

            Hombre, D. Vidal, no diga usted esas cosas que la gente puede creérselas… no sea usted de ésos que se toman la parte por el todo. Bien es cierto que alguna vez se me ha ido la mano a la hora de (intentar) desprestigiar a alguien, todos somos humanos y cometemos deslices, pero ha sido a alguien o a algo muy concreto… y también a veces mi afán por los textos caricaturescos se ha malentendido como una forma de desprestigiar aquello sobre lo que hablaba.

            Nada más lejos de la realidad. Yo soy poco amigo de las generalizaciones y de adoctrinar a nadie, y concretamente, esa frase que usted me atribuye nunca la he dicho yo, en realidad lo que escribí (que lo he mirado, menos mal que lo guardo todo) fue ésto otro:

            “Desde que comenzó la era de los ’90 es una opinión muy generalizada que la música comenzó también un declive”.

            …que es muy diferente. Y yo nunca tiraría por tierra toda una década, porque en todas ellas ha habido cosas muy buenas, que superaban a las hechas en la década anterior. Quizás como hay tantos jóvenes hablando de los 90, yo tengo más conocimiento de causa para hablar de primera mano de los 60, 70 y 80, y puede que a veces exagere… pero usted sabe que yo quiero a todos los músicos por igual, sean de la época que sean… y si hablamos de desprestigiar, no me haga copiar y pegar uno de sus últimos comentarios referentes a los Radiohead… jejeje (buen rollito, eh…)
            Y por supuesto estoy con Ambrosio en huir de los “catequistas” musicales… ahora ya no leo el RockdeLux (por poner un ejemplo), pero cuando lo hacía no podía dejar de pensar que aquel disco o aquel concierto del que hablaban iba a ser un clásico de tal magnitud que uno no merecía vivir si no lo tenía en su estantería o no había estado en el local de la tocata… y hay que tener un poquito de sentido de la medida para todo.

            Y ya me voy agradeciéndole a Microalgo la confianza que deposita en nuestros criterios, espero defraudarle lo menos posible.

            • El dia 09.11.2006, jlambrosio dijo:

              ¡Carrascus!
              ¿De verdad que tú has dicho ESO?
              ¡No puedo creerlo!
              ¡No, no me valen excusas!
              Y ahora, ¿con qué cara sigo yo aquí?
              Mejor refugiarme en las obras selectas de Paco Clavel…
              Ciao.

              • El dia 09.11.2006, Microalgo dijo:

                Y dale con Paco Clavel. ¡Padre Fortea! ¡Un cliente!

                • El dia 09.11.2006, Vidal dijo:

                  Radiohead son unos copiones, que han tenido la suerte de estar en el sitio preciso en el momento justo. Y Thom Yorke es un llorón. A ver si ahora no va a poder uno hablar mal de la gente ni en los blogs… cachis.

                  En fin, Carrascus. Yo estoy contigo en eso de que se abusa cada vez más del “obramaestrismo” (posiblemente porque las nuevas generaciones de críticos son jóvenes y desinformados… ya crecerán). En fin, al final creo que lo importante en una crítica es que esté bien razonada, para que el que la lea se entere de qué va la película y decida si le interesa acercarse, o no, a ese disco…

                  • El dia 09.11.2006, jl ambrosio dijo:

                    De eso se trata. Lo importante es el respeto al criterio del destinatario de la crítica, dejarle que decida si hace caso o no a la recomendación sin crearle cargo de conciencia cuando su opinión no coincide con la del crítico, como parece ser el objeto de bastantes plumillas.
                    Aunque yo tengo una particular objeción: me aburren las críticas que se apoyan en un montón de datos (quien ha tocado o colaborado, donde se ha grabado), otro montón de referentes (esto suena como fulano, pero pasado por el tamiz de mengano) y que al final te dejan sin saber exactamente qué diferencia a esa obra de otras muchas en el mercado.
                    En una vuelta de tuerca, recuerdo críticas del Vibraciones (Oriol Llopis era especialista en eso) en las que prácticamente ni te hablaban del disco, y a cambio te contaban una historia ajena por completo a la pieza pero, cosa curiosa, al final quedabas tan enganchado que sólo pensabas en cómo podrías agenciarte aquello. La mayor parte de las reseñas de Lester Bangs iban por ahí: no te daban apenas información del disco, pero provocaban en el lector una auténtica curiosidad por saber a qué sonaría aquello.
                    Llamemoslo manipulación, pero el caso es que nunca recurrían al chantaje moral o cultural. En estos tiempos de empacho de información, echo bastante de menos que alguien te atraiga hacia alguna obra (cine, música, teatro, etc) sin necesidad de referentes del tipo “esto suena como tal pero mucho más cual”. Y, por supuesto, sin proselitismo o catequesis, que es de lo que he hablado arriba.
                    Me temo que ese arte de convencerte sin pasar por datos o comparaciones se ha perdido, aunque con mucho gusto me encantaría que demostrasen una vez más mi error.
                    Como de costumbre, dicho sea de paso.

                    • El dia 09.11.2006, Vinué dijo:

                      A mí Radiohead me gustan, el último del Yorke tiene un par de temazos fueraparte de portar uno de los artworks más impresionantes de los últimos tiempos, y el Vidal escucha a llorones mucho más llorones que el poreíto Thom, lopajque le tiene manía, que por cierto es algo tan respetable como injusto. Por cierto, el temazo ese que has colgao ahí arriba, Ambrosius, empieza con un sample textual del “Toxic” de la Britney, ese súper jitchínguel que las perras de CyC tenían como habitual en sus pinchadicas… Además yo es que ni leo Rondelús ya ni me motivan debates como este, porque puedo afirmar y afirmo que el mejor tema actual es el “Bleep” de las Pussycat Dolls, lo cual confirma mi absoluta decadencia como crítico musical-barra-oyente.

                      • El dia 11.11.2006, carrascus dijo:

                        Pues estoy de acuerdo con usted en lo de su decandencia… y no parece que sea yo el único. Le corto y pego un pequeño post de los que incluí en el tablón de anuncios virtual que tenía mientras montabamos este blog:

                        Mientras esperamos que el nuevo blog se ponga en marcha de una (puñetera) vez, sirva este post-it para alabar incondicionalmente el impecable buen gusto que en cuestiones musicales han demostrado las autoridades de Malasia.

                        El Concejo de Mandarines de Kuala Lumpur le ha puesto una multa de casi 3.000 euros al organizador de un concierto de las Pussycat Dolls, por indecencia.

                        Alguna alta autoridad de la ONU u organismo similar debería tomar ejemplo y prohibir la venta de discos y la radiodifusión de las canciones de este grupo en todas las emisoras del mundo.

                        Seríamos todos más felices.

                        • El dia 17.11.2006, Microalgo dijo:

                          Permítanme pegar una cita:

                          “En general, no se piden consejos -- decía -- más que para no seguirlos; o si se siguen, es para tener a alguien a quien se puede reprochar el haberlos dado” (Alejandro Dumas: Los Tres Mosqueteros).

                          (Required)
                          (Required, will not be published)

                          Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.